Foto: Cubadebate

La Feria Internacional de La Habana (FIHAV) llega a su edición 36 convertida en una de las principales bolsas comerciales de América Latina y el Caribe. Para Cuba ha sido, en los últimos tiempos, la plaza propicia donde, además de promover su oferta exportable, puede conquistar nuevos socios.

Son cinco días de rondas de negocios, intercambios de portafolios e intereses que, sin dudas, tienen un valor añadido cuando el país requiere atraer capital foráneo, como vía imprescindible para desarrollar su economía.

La concurrencia de empresarios de más de 60 naciones es una ventaja anunciada, en aprovecharla está el mérito, aunque -como hemos visto- de poco valen esos acercamientos si, una vez concluida la feria, los proyectos e intenciones se diluyen en demoras excesivas.

En esta ocasión FIHAV transcurre luego de que esté expresada, en papel y acciones, la voluntad del Gobierno cubano de no solo de captar inversión extranjera directa, sino conducirla de manera efectiva.

Por un lado, el Consejo de Ministros aprobó, en junio pasado, un conjunto de decisiones, entre ellas la realización de despachos mensuales para chequear, caso a caso, los proyectos con capital foráneo.

En una de esas reuniones, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, calificó de lentos los ritmos de concreción de los negocios. Y es que innegables resultan las barreras ocasionadas por el bloqueo de EE.UU., pero también las que subsisten, “de carácter subjetivo y organizativo”, al interior del país, como ha reiterado el titular de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca Díaz.

Los enredos burocráticos contradicen las urgencias de la nación, donde esta actividad debe ser vista además -según valoró el Presidente cubano- “como uno de los caminos más factibles para incrementar las exportaciones”. En la actualidad las ventas se concentran en pocos rubros, mercados y modalidades.

Justamente por esos motivos fue alentador que la Gaceta Oficial de Cuba, en su edición Extraordinaria No. 38 del 2 de agosto de 2018, publicara un decreto y tres resoluciones, en pos de acelerar los procesos de evaluación y autorización de las iniciativas de inversión.

Otra constancia plasmada en blanco y negro de la postura de Cuba a favor de la inversión extranjera fue su inserción en el proyecto constitucional, a tono con lo suscrito en la Conceptualización del Modelo Económico y los Lineamientos.

De acuerdo con expertos, para que un país transite hacia la senda del desarrollo demanda de inversiones equivalentes al 20 por ciento del Producto Interno Bruto (entre las nacionales y las de fuera de fronteras), y en la nación caribeña esa tasa todavía oscila en torno al 10 por ciento del PIB. Solo proveniente de inversión foránea -dicen estimaciones oficiales- Cuba precisa atraer dos mil millones de dólares cada año.

Esa cifra ha sido meta aplazada desde que se aprobó en 2014 la actual Ley de Inversión Extranjera. Al menos en 2017 hubo un discreto despunte en la aprobación de negocios, que totalizaron un capital comprometido de más de dos mil millones de dólares.

FIHAV 2018 llega entonces con intenciones que necesitan convertirse en realidades, sobre todo porque llega en la última etapa de otro año en el que continúa tensa la situación con la disponibilidad de divisas y en el que se prevé alcanzar un crecimiento de solo dos por ciento en el PIB.
Sectores que concentran el mayor número de negocios aprobados (hasta octubre de 2017):

Turismo, el mayor promotor de la atracción de capital foráneo en Cuba.
Industria
Energía
Construcción
Agroforestal
Alimentario
Prospección petrolera
Área bancaria financiera
Minería
Transporte

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