Foto: Muy Interesante.es

El telescopio espacial Kepler Kepler ya no podrá buscar más planetas en órbita alrededor de otras estrellas, pues la NASA ha anunciado que se ha quedado sin combustible. Finaliza así una misión de 9 años y medio que concluirá con una órbita segura lejos de la Tierra, para descansar por toda la eternidad en las profundidades del espacio.

“Debido al agotamiento del combustible, la nave espacial Kepler ha llegado al final de su vida útil”, dijo Charlie Sobeck, ingeniero de sistemas de proyectos en el Centro de Investigación Ames de la NASA en Moffett Field, California. “Si bien este es un evento triste, no significa que estemos descontentos con esta máquina extraordinaria “.
Los descubrimientos de Kepler han cambiado para siempre lo que sabíamos acerca de los planetas en otros sistemas solares. Antes de que la nave espacial fuese lanzada en 2009, se sabía que solo existían unos 350 exoplanetas en la galaxia, y casi todos ellos eran del tamaño de Júpiter o más grandes.

Ahora ya sabemos que hay más de 3.800 exoplanetas conocidos, y Kepler fue responsable de descubrir 2.720 de ellos. El telescopio encontró planetas en todas las formas, tamaños y configuraciones: siete planetas orbitando una estrella, planetas orbitando en ángulos sinuosos, planetas con dos soles, planetas más del doble de viejos que la Tierra…

“Estos planetas se formaron al comienzo de la formación de nuestra galaxia”, dice el astrónomo William Borucki, quien fue el investigador principal de Kepler hasta que se retiró en 2015. “Imagina cómo sería la vida en tales planetas”.

Además, los astrónomos han utilizado el recorrido de exoplanetas de Kepler para predecir que cada uno de los cientos de miles de millones de estrellas en la Vía Láctea debería tener, como promedio, al menos un planeta. Y miles de millones de esas características podrían hacerlos amigables con la vida.
De 2009 a finales de 2017, Kepler había descubierto más de 2.500 planetas, aproximadamente el 70% de todos los exoplanetas conocidos. Los exoplanetas conocidos varían en tamaños, desde aquellos comparables con la Tierra a los tamaños de Neptuno o Júpiter o incluso más grandes.

No es la primera ‘muerte’ de Kepler

Kepler fue declarado muerto en una ocasión anterior; fue en 2013, cuando el telescopio perdió el uso de una segunda de sus cuatro ruedas de reacción, lo que ayudó a mantener al telescopio apuntando constantemente al mismo parche del cielo. Parecía que la misión había terminado, pero los ingenieros consiguieron hacer revivir el telescopio en un nuevo modo de observación, llamado K2, que usaba la presión de la luz solar sobre los paneles solares de Kepler para mantenerlo apuntando directamente al objetivo. “Siempre hizo todo lo que pedimos, y a veces más”, comenta el astrónomo Jessie Dotson, un científico del proyecto Kepler en la NASA.

No hay comentarios

Dejar respuesta