Las campañas de los pueblos solo son débiles, cuando en ella no se alista el corazón de la mujer; pero cuando se estremece y ayuda, cuando la mujer, anima y aplaude, cuando la mujer culta y virtuosa unge la obra con la miel de su cariño, la obra es invencible”.

Así lo expresó Martí, y así es la mujer cubana. Féminas que con su quehacer diario colocan en el más alto pedestal el proyecto social de nuestro país.

En Sancti Spíritus, las encuentras comunmente en una que otra faena. Desde temprano muchas dedican horas a torcer con total delicadeza el más puro tabaco de estos campos; otras, desechan la hoja inservible y eligen a gusto para dar su toque sensible al producto.

Las ves caminar con sus niños en brazos o de la mano. Preservan en su pecho o en sus vientres el retoño del futuro, hombres o mujeres que como ellas, tendrán sueños y promesas por cumplir.

Con la premisa del sacrificio diario, enseñan, educan, advierten el peligro, sanan, aconsejan.

Algunas dedican sus días y también madrugadas a mantener limpia la imagen de este territorio y de sus instituciones, mientras que otras destinan sus horas al intercambio continuo con el pueblo.

La mujer espirituana está en todas partes. En el cafetal, en la tierra urgida de las manos de mujer, en la escuela, el hospital, la comunidad, en sus dirigentes, en su hogar.Y es que nuestras féminas reconocen su rol social, ese que le fue otorgado al triunfar la revolución.

Así es la mujer cubana, la mujer rural, la mujer de estos tiempos. Así es, como la dibujó con palabras el Apóstol… “Esta mujer cubana, tan bella, tan heroica, tan abnegada… flor para amar, estrella para mirar, coraza para resistir”.

No hay comentarios

Dejar respuesta