Luego de su llegada a los Estados Unidos, la movilización de un conjunto apreciable de ideas de todo tipo hicieron impacto en la psicología de este hombre de fina noción de lo humano. De tal forma la abolición de la esclavitud en la vida político-social del país, generaba en el concierto de las ideas, reacciones que el Apóstol apreció con profundidad.

 

Las luchas políticas, el asesinato de Garfield, la aplicación frecuente de la pena de muerte, el problema del indio hacia el Oeste, la desigualdad creciente por su derivación económica y por el crecimiento de la migración desde diferentes lugares del mundo, se sumaban al conflicto de las mujeres y los hombres negros, no sólo resistentes desde los valores culturales, sino desde una organización social de diversa naturaleza.

 

Las referencias a la figura de un Partido Antiesclavista, que liderado por Garrison en 1832, representó para Martí una posibilidad de ejercicio democrático en medio de un sistema de esclavitud aún legitimado, significan en su razonamiento, un paso en el entramado complejo del establecimiento de políticas.

 

Existe en las ideas de Martí, una amplitud para comprender las contradicciones entre Sur y Norte referidas a la contradicción racial, así como de la evolución de un pensamiento que definiría los cambios sustantivos a favor de la posición antiesclavista, en la que definía que la esclavitud había tenido sacerdotes y mártires.

 

 

La distancia crítica de Martí sobre la más profunda realidad política y económica de los Estados Unidos, no le permitió asumir con la mayor objetividad, los compromisos que impulsaron a Abraham Lincoln a decretar la abolición de la esclavitud en Enero de 1863. Para Martí entonces, el acto de suprimir la esclavitud que durante tantos años sometió a más de un cuarto de millón de hombres introducidos en los Estados Unidos en carácter de esclavos, representaba por encima de aspiraciones económicas, una voluntad de elevado carácter humanista.

 

Estas reflexiones en medio de una marcada desigualdad, proyectan el pensamiento de José Martí, hacia una proporción muy avanzada al pensamiento de su época, y lo sitúan en una escala de valores con aportes definitivos al pensamiento humanista de todos los tiempos.

 

Los rangos de desigualdad racial se encuentran unidos en Martí, con los que se expresan desde los definidos por la desigualdad social por efecto del poder establecido. Esa es la razón que interprete con tanto juicio y hondura, los asuntos que desde la crisis de los problemas religiosos intervienen en los problemas del negro y de los blancos marginados. Esa es la esencia de la reflexión martiana, la marginación de los seres humanos.

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