LeBron James significa una máquina de hacer puntos. La NBA tiene una excesiva suerte de contar con el. Sin embargo,  el exceso de minutos esta campaña pueda pasar factura al Cleveland Cavaliers. Faltan 22 partidos para el final de la temporada regular, el equipo de Ohio lidera la Conferencia Este, pero su final de temporada puede degenerarse si no consideran a Lebron un humano, en lugar de una máquina.

Aunque el jugador, desde que debutó como profesional, solo se ha perdido dos de los playoffs, ha disputado con 32 años  1.041 partidos de temporada regular, y 199 de playoffs.

Los especialistas están preocupados por Lebron

Diario As publicó hace algunos días,  que también en minutos es uno de los líderes, con 48.850. De lo que se deriva que la media sea de 39.3 minutos por partido, una cifra alta que no ha pasado factura a sus músculos, porque a todas estas es sensato mencionar que tampoco el player ha sufrido lesiones importantes.

“Desde que llegó a la NBA, nadie ha jugado más si se suman Regular Season y playoffs. Joe Johnson, de los jugadores en activo, llega a 46.380 minutos. Tampoco nadie, en toda la historia, ha jugado más que LeBron en total al paso por los 32 años (le siguen Kobe Bryant, Kevin Garnett y Wilt Chamberlain), ni tampoco a la altura de la temporada 14. El líder histórico en minutos totales, Kareem-Abdul Jabbar (57.446), tampoco había jugado tanto como él en el mismo tramo de su carrera (1969-1989)”. ( Tomado de Diario As)

Pese a que Tyronn Lue afirmó tras el título obtenido la  campaña anterior que regularía la presencia en el tabloncillo de sus jugadores, esto no ha ocurrido así. Por tanto, el sacrificio de su equipo ha significado minutos extras para Lebron, que promedia 38.9 minutos. Por si fuera poco, pese a su uso en demasía, maneja números cósmicos.

Posee 27.1 puntos promedio por partido, 7.2 rebotes y 7 asistencias.

Son estadísticas que podrían tomar un cauce incierto para final de temporada, si llegara a ocurrir algún tipo de lesión para James, asunto totalmente posible por su edad y presencia constante en los partidos de los Cavaliers. Pero de todas maneras, las leyendas no reflexionan con demasiada insistencia en el estado de sus cuerpos. No frenan en su aspiración de ser las quimeras en sus respectivos deportes. Y eso el público lo venera.

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