¿Qué sucede con el club campeón mundial del futbol? Por qué un día deslumbran y al otro son un coladero de goles? Analicemos la situación actual de los merengues.

2017

El Real no se encuentra a si mismo en lo que va de año. Nada que ver con final de 2016, cuando el equipo lideraba la liga sin contratiempos, al mismo tiempo que se proclamaba campeón mundial en tierras asiáticas.

Ahora la que solía ser su liga está para el equipo, de tres, que más carbure en final de temporada, aunque es sensato reafirmar que cuentan con un colchón del partido aplazado ante el Celta. Por lo que se viene, Eibar y Napolés constituirán la próxima prueba que demostrará si su defensa continua siendo la fragilidad amateur que ha mostrado en los últimos choques.

Principios vanos

En los últimos partidos que no han terminado en victoria para el Madrid, los principios de juego has constituido la causa del declive. Con los chés permitió dos tantos a los diez minutos, en la Cerámica no reaccionó sino hasta el dos a cero, y Las Palmas lo manoteó con descaro: le hizo lucir fragilidades defensivas, arranques esquizofrénicos de Keylor y mala hostia de Bale.

Táctica tambaleante

Está demostrado que Casemiro es un jugador medular, y cuando no está, agravado por el hecho que no posee recambio natural, el centro del campo se descompone. Las Palmas, en el último choque, tomó el mediocampo para sí y dejó en evidencia a Kroos, Isco y Kovacic, demostrando que poseen que su recorrido ofensivo es soberanamente mayor que su efectividad defensiva.

Redimidos al centro

Pareciera que el Madrid lo único que entrena en Chamartín es coraje y centros al área. Sí, una sesión de cómo levantar partidos por puro coraje, esfuerzo físico y empuje, y otra de cómo lanzar exactos centros al área para aprovechar las potencialidades magníficas de este conjunto por el aire.

Porque, de facto, a los blancos les falta fútbol. Existe ausencia de alternativas ofensivas. El mediocampo distribuye continuamente hacia las bandas, y ya, por situar un ejemplo, ni Cristiano intenta aprovechar su perfil cambiado para probar a los porteros. No, incluso él toma el balón, fintea, se abre el espacio y lanza el centro al área.

Lo positivo

Los recientes bajones no deben entristecer al madridismo. Siguen dependiendo de sí mismos para arropar la copa liguera, porque cuentan con el comodín del Celta mientras que también próximamente recibirán a los grandes en cancha propia.

Por otra parte, Champions les sonríe. Los octavos están prácticamente solventados, y todos conocen la confianza que el Madrid ha ido adquiriendo en esta competición en los últimos años, cuando las semifinales siempre han sido su aspiración mínima.

La entrepierna

Alimentado por 26 ligas y once copas europeas, el Real está acostumbrado a jugar al futbol con la entrepierna. Los ejemplos los podemos encontrar en las jornadas vecinas, cuando a pesar del poco futbol, han conocido la clave para arrancar puntos con slalons finales demostrativos de un empuje físico inaudito para rachas finales de partido, aspecto que evaluaremos a continuación.

Estado físico

Los descalabros de los últimos choques si han demostrado algo positivo, es el buen estado físico de los que saltan al campo por el Real. Los apuros en los instantes finales han determinado que el Madrid empuje tanto a nivel físico que acabe por meter a sus rivales en tres cuartos de cancha propio.

También ayuda que Zidane mantenga su estrategia de rotaciones, incluso con el as goleador del equipo. No había sido tan evidente con otros entrenadores tamaña preocupación por otorgar descanso a los regulares. Con Cr7 se le agradece, ya tiene 32 y sabemos que las piernas no duran más allá de los 35, y muchísimo menos si jugara todos los encuentros que reclama un equipo de primer nivel.

Optimismo

Las reuniones que has trascendido en los vestuarios, las declaraciones a la prensa por parte de los jugadores y el trato mediático de Zidane, han confirmado que la plantilla está en perfecta armonía con el entrenador, un hombre que un símbolo dentro del madridismo que dada su cordura como couch, resulta improbable imaginar un desencuentro suyo con la plantilla.

Una de sus últimas frases a la prensa denotó en cual escalón está la autoestima del Madrid. A una pregunta de la prensa posterior al choque contra Las Palmas respondió: No conozco de la palabra crisis, eso no está en mi vocabulario…

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