En un campo que no simula ser de primera división, frente a un conjunto que, con la asistencia de un estilo que propone posesión y ofensiva se ha mantenido ya varias temporadas en la categoría, el Real enseñó que, siempre que se tiene buenos jugadores en la banca con hambre de minutos, un partido decisivo se puede trastocar en un trámite de goleada.

Acudían los blancos a este choque con una cola interminable de dudas. Una defensa que habría permitido numerosos goles en los últimos choques, con despistes defensivos impropios de hombres que han militado en varias ocasiones en onces ideales de la FIFA, (lo que de alguna manera me lleva a pensar si no es más importante lucir en un equipo de primera línea que hacer heroicidades en un conjunto que no sea mediático) y mediada por un Keylor que es capaz de lo mejor y de lo sorprendentemente patético, dado su comprobado nivel en la portería.

Por lo cual el encontronazo con el Eibar se derivaba en una prueba decisiva en campo ajeno. Si volvían al trance, horas más tarde el Barca podía poner la Liga en un estado poco crédulo jornadas atrás. Saltaron al verde con la mitad del equipo regular, el de la undécima.

Acudió Nacho por la izquierda de la defensa, el coladero de Danilo en el lateral derecho, un solo cambio en el centro del campo mediado por james en el sitio de Kross, y dos nuevos puntas adelante, Lucas Vazquez y Asensio. Benzema, pese a todo lo aplastantemente obvio, mantenía su puesto de delantero centro.

Sin embargo, este mismo jugador tatuaba los labios de los que no creen que merezca ser un empleado del Real Madrid Club de futbol, incluido yo, al embocar un ¿rebote? allá por el 34

Y luego, en una jugada carambolezca de tiro libre indirecto donde el Eibar hizo gala de una ausencia de marca espantosa, volvió a Benzema a ganarse una onza de confianza de su entrenador fetiche. Puso el dos acero y ya el partido navegaba por un cauce previsible.

Antes de llegar al complementario, acudió el golazo del choque. James, un tipo que nació con el aura del segundo evento más importante del deporte mundial, chutó de primera intención un centro raso velocísimo tirado desde la derecha, y abriendo el pie en un tutorial de calidad extravagante en el golpeo, la mandó al lateral de la red, un sitio a donde único el portero no podía estirarse desde la posición en que se encontraba.

James es titular en todos los equipos del planeta excepto con los blancos. Y eso enseña porque el Real es campeón mundial, porque su plantilla es tan sobrada que prescinde de los varios de los mejores jugadores del mundo.

El resto del encuentro derivó en un intercambio dócil. El Eibar se pareció más a sí mismo en los últimos 45 minutos que en la primera parte, y logró rescatar un gol para delirio resignado de los pocos miles de vivos en Ipurúa.

En medio de la modesta progresión del juego de los armeros, sobrevino la hecatombe para los locales con otro tanto madridista. Esta vez Asensio se pidió un trozo de pastel, y en una jugada que comenzó el mismo donde hizo gala excesiva de compañerismo, el karma le terminó por sonreír y recogió un balón rechazado por el poste para terminar sentenciando la goleada. El Madrid va a por cuartos europeos la semana que viene. La temporada huele a juerga.

No hay comentarios