Aunque el favoritismo estaba de parte de Estados Unidos y los latinoamericanos nos pronunciábamos por los de la ínsula caribeña, lo cierto es que los norteamericanos les propinaron una aplastante derrota de ocho carreras por cero a los desafiantes borinqueños.

Los puertorriqueños llegaron a la cita en carácter de invictos, pero eso no era suficiente para llevarse el cetro, había que ganar en la final y no sólo fueron rendidos sino que casi le propinan el primer juego de cero hits, cero carreras para una etapa similar en estos eventos y también estuvo abocado el nocao.

De magistral puede catalogarse la decisión del manager del conjunto norteamericano al poner en el partido final a Marcus Stroman quien había sido bombardeado por los de la insula en la segunda ronda en San Diego, con seis jit consecutivos sin sacar un solo out.

El número seis fue escogido como referencia por el pitcher estadounidense -paradójicamente de origen maternal puertorriqueño- pero en esta ocasión no le permitió ni un solo imparable hasta la sexta entrada que lanzó a los que se mostraban como los toleteros más endiablados del certamen.

El primer y solitario jit de los derrotados apareció en el séptimo cuando Ángel Pagán abrió con doblete, pero se quedó con las ganas de anotar cuando Sam Dyson, el primer relevista utilizado por Estados Unidos, inutilizó los bates de los Carlos, Correa y Beltrán, al propinarle sendos ponches

Esta es la primera vez que lo patrocinadores de la importante competencia beisbolera acceden al lugar de honor con la presencia en el Estadio de Los Angeles de 51,565 personas, la mayor asistencia para un partido en la historia de estas lides.

Según los organizadores de la MLB más de un millón de fanáticos asistieron a los estadios y ahora se prevé cambiar de fecha el Clásico por entender sus organizadores que no es la más idónea para efectuarlos.

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