El Servicio de Farmacias en la central provincia cubana de Sancti Spíritus, al igual que en el resto del país, transcurre por una situación crítica debido al déficit de medicamentos por lo que se buscan alternativas que contrarresten la situación como el uso de sustitutos y la promoción de la medicina verde con probada eficacia, pero su uso no está arraigado en la población

Los mostradores de la farmacia principal de la capital provincial, aledaña al parque Maceo, luego de un día de la entrada de los remedios dan fe del panorama: medicamentos como los antihistamínicos, hipoglicemiantes, antihipertensivos, antiepilépticos y anticonceptivos orales brillan por su ausencia y cuando llegan son insuficientes.

Aun la retroalimentación que debe existir entre los galenos y la farmacia en cuanto a los medicamentos que están presentes en la red, no es suficiente. Se debe trabajar en ese vínculo que pudiera evitar inconveniencias a la población a la hora de comprar los fármacos.

En el territorio no se han comprobado casos de acaparamiento, ni venta ilegal de medicamentos.

El servicio de farmacia en el territorio espirituano trabaja en el confort de sus unidades y en una mejor vinculación entre los centros hospitalarios y los preparados presentes en la red.

Para nadie es un secreto que la principal causa de las escasez de medicamentos es el brutal bloqueo que Estados Unidos le impone a Cuba desde hace más de medio siglo y entre los objetivos para aniquilar a la Revolución se encuentra la cruel suspensión de todas las ventas de medicinas, alimentos y equipo médicos a la isla.

También niega toda financiación y entrega a Cuba, lo que, según el gobierno norteamericano, “reduciría los ingresos monetarios y los salarios reales, así como provocaría el hambre, la desesperanza y el derrocamiento del gobierno.  El único medio posible para aniquilar el apoyo interno (al régimen) es provocar el desengaño y el desaliento mediante la insatisfacción económica y la penuria (…)”

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