La camaronera Cultizaza, de la provincia de Sancti Spíritus, se encamina hacia su tercer récord anual de producción consecutivo, luego de aportar en el primer semestre 368 toneladas del crustáceo, un 48% más que igual período del año anterior.

“Hemos concluido el semestre de mayor producción en los 30 años de nuestra camaronera, obtuvimos 130 toneladas por encima de lo planificado y lo conseguimos con mayor eficiencia”.”, asevera Leodán Quesada, director de la la Unidad Empresarial de Base (UEB) Cultizaza, perteneciente a la Empresa para el Cultivo del Camarón.

Según Quesada, la supervivencia de los animales sembrados fue del 70%, se obtuvieron más de 1 300 kilogramos por hectárea y el factor de conversión fue de 1,8 toneladas de alimento por cada tonelada de camarón producida, índices superiores a la media del país y al promedio histórico de la propia UEB espirituana.

Cultizaza es una de las entidades de la Empresa para el Cultivo del Camarón que logró la certificación del Sistema Integrado de Gestión, según las normas cubanas e internacionales, lo que avala la calidad e inocuidad de sus producciones.

“Años atrás alrededor el 50% del camarón que producía esta entidad tenía calidad para la exportación; ahora logramos que el 89% de la producción cumpla los requisitos exigidos en el mercado internacional”, precisa Leodán Quesada.

Los trabajadores de la camaronera espirituana aspiran a alcanzar en el año unas 800 toneladas del crustáceo –el mayor volumen en la historia de Cultizaza–, objetivo posible si se tiene en cuenta que gran parte de la biomasa necesaria para lograr esa producción ya se sembró en los estanques y que el segundo semestre es el más propicio para el cultivo.

La UEB Cultizaza, ubicada cerca de la costa sur, a unos 50 kilómetros de la ciudad de Sancti Spíritus, es una de las cinco unidades productoras pertenecientes a la Empresa para el Cultivo del Camarón de Cuba, cuya pretensión es obtener por segundo año consecutivo más de 5 000 toneladas del crustáceo.

El precio de una tonelada de camarón oscila entre 4 500 y 6 000 dólares en el mercado mundial, por la que su producción representa para Cuba una importante fuente de ingresos de divisas, que se destinan al desarrollo de la propia camaronicultura y a financiar otros programas económicos y sociales prioritarios para el país.

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