Un fin e inicio de semana muy altivo tuvieron los gallos espirituanos en la Serie Nacional 57 del beisbol cubano. Durante sábado, domingo y lunes los espirituanos enfrentaron a un equipo que si bien no marchaba en zona de clasificación, tampoco lo hacía de lágrimas, pues accedió al pareo particular versus los gallos con registro de 13-17.

Lo que si comenzó de lágrimas fue para los del Yayabo en aquel primer partido. Fuera de combate en siete entradas, con marcador de once por uno.

No empezaba bien para Sancti Spíritus, quienes habían visto como Ángel Peña, un abridor en el que se depositó toda la confianza a principio de temporada pese a su edad y anteriores temporadas marcadas por la irregularidad y las lesiones, perdía su cuarto partido (2-4) con una ofensiva contraria despiadada (nueve hits en cuatro entradas). Lo único rescatable del choque resultaban ser los tres imparables de Cepeda en tres turnos, con lo cual se afianzaba como campeón de bateo.

El domingo la historia vendría a ser diferente, pero solo a partir de un increíble inning de la suerte, el séptimo. EL juego marchaba ocho por dos, mas una eufórica racha de ocho anotaciones metió de lleno a los gallos en el juego y los hizo confiar en llevarse una serie particular que hasta el inning anterior parecía condenada posiblemente al 0-3, si los pitchers continuaban su tortuosa labor de fin de semana.

Otra vez volvió a ser Cepeda la bujía inspiradora, con bateo de cinco tres y también un trío de empujadas. Este carambolesco partido lo ganó Orlando Valdivia, quien de relevo disfrutaba su primera sonrisa de la temporada.

La jornada del lunes puso el colofón al momento que los gallos habían vivido desde ese increíble séptimo inning del domingo. Este sí fue un partido que perteneció al dispensario de los gallos de principio a fin, respaldados por una excelente actuación de Pedro Álvarez (2-3) quien sólo permitió cuatro hits en siete entradas. Y una vez más, el mítico del Reparto Olivos II volvía a hacer suya una tarde de beisbol.

Frederich escribió una jornada de íntimo record personal, al disparar por primera vez en su extraordinaria carrera tres jonrones, para así liderar una ofensiva pasional de 13 carreras en siete entradas por parte de los suyos. El olímpico también empujó cuatro y anotó tres veces, para así escribir la pequeña historia de otra de las series particulares más prodigiosas de la actual campaña (nueve hits en once turnos). El actual líder de ofensiva del beisbol cubano ascendió a inverosímil average de 505.

De esta manera y pese al resultado satisfactorio frente a Camaguey, los gallos se mantienen en noveno lugar de la tabla de clasificación, pero con el aliento del empate en promedio de victorias y ganados con Granma (con quienes perdieron la serie particular) y Santiago (poseen menos partidos jugados que los espirituanos).

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