Tengo la suerte de haberme formado en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas. Nunca fui tan feliz como en aquellos días en los que estudié Licenciatura en Letras. En estos 17 años he regresado en varias oportunidades a la Facultad de Humanidades y siempre me abraza el mismo calor.

Allí están mis profesores, aquellos que acompañaron mi formación y me convirtieron en una mujer martiana. Como olvidar las lecciones para la vida del maestro Ordenal Heredia. Imposible no evocar a Gema Mestre, la profe de gramática y a Gemita mi sagrada maestra de Lingüística. Susana, la de Latín fue más que la guía del grupo nuestra madre y Mercedes Garcés, otra mujer increíble, allí están aun el profe Alfaro y Domínguez. Como olvidar a Toledo, un hombre que sabe tanto de literatura que lleva los libros en la mente y los enseña con alma.

En la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas conocí a amigos entrañables, algunos como DrC Idalberto Herrera Moya  prefirieron quedarse y ahora son profesores. Otros como Luis Morlote y la querida Mayelín se fueron lejos abrazados por el amor, pero sus memorias quedaron allí. Como no evocar a mis compañeras de aula y a Geovanny y Rawles.

Mi grupo fue una familia que creció con Dayli Piña, la hoy Dra. Yanetsy Pino, Ginella Díaz y las muchachas y los muchachos de otras carreras.

Pasaron los años y nos sorprendieron los 40 con la noticia de que ya no somos tan jóvenes. Tengo la certeza de que nunca me fui de la UCLV por eso comparto las alegrías de los estudiantes de periodismo, me sumo a sus proyectos y estoy feliz cada vez que los recibo en Centrovisión.

Cuando los abrazo durante las prácticas de periodismo audiovisual siento que nunca me fui de la Universidad, mis memorias están allí y también en los 65 años de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas.

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