No por esperada deja de sorprendernos la muerte del destacado combatiente revolucionario Armando Hart Dávalos, quien desde hace algún tiempo mostraba un delicado estado de salud, sin embargo, con ese espíritu que siempre le caracterizó continuaba profundizando, investigando y difundiendo el ideario martiano.

Quiénes conocimos de su vida y en algún momento departimos con él descubríamos al ejemplar e intachable revolucionario que era capaz de imponer, sólo con su mirada, de qué estaban hechos los cimientos de quién integró la primera dirección del Movimiento 26 de julio, liderada por Fidel, junto al espirituano Faustino Pérez, Pedro Miret, Melba Hernández, Haydee Santamaría, Jesús Montané y Juan Manuel Márquez, entre otros prominentes hombres de su generación.

Durante la lucha insurreccional se fue a Santiago y participó junto a Frank País en el alzamiento del 30 de noviembre en apoyo al desembargo del Granma.  Luchó  unto a Vilma y Haydee y regresó a La Habana donde fue detenido.

Aunque en los último decenios sólo se conoce de su labor intelectual, como fiel alentador de la doctrina martiana, no podemos prescindir de su extraordinaria valentía durante la lucha revolucionaria, incluso cuando estaba preso por un tribunal de la dictadura, que lo juzgaba por varias causas,  protagonizó una fantástica fuga,  propia de uno de los más inauditos filmes hollywoodense.

 “¿Qué te parece la fuga de Armando? ¿Formidable, verdad?”, le escribe Frank País a Fidel, el 5 de julio de 1957. Este hecho provocó tremenda conmoción entre las fuerzas represivas de la tiranía pues tal acción se convirtió en un verdadero desafío.

Vuelve nuevamente a Santiago, sube a la Sierra y cuando bajaba de las históricas montañas cae nuevamente preso y en  la cárcel pasó  el último año de la lucha hasta el triunfo revolucionario.

Fue nombrado Ministro de Educación en el año 1959 y principal impulsor de una de las tareas encomendadas por Fidel que llegó a convertirse en la obra que aún se considera la más trascendental de la Revolución: la Campaña de Alfabetización.

Entre 1976 y1997 se desempeñó como el primer Ministro de Cultura de Cuba  y al decir de Abel Prieto, “hizo una labor de trasformación extraordinaria siguiendo las ideas de Fidel a las que les puso talento y empeño excepcionales. Después esa labor se fue a hacerla a la oficina del programa martiano”

Y añade el actual Ministro de Cultura: “Se pueden poner unas palabras delante y otras después o viceversa. Hart es un gran pensador, un hombre verdaderamente brillante, con un pensamiento muy creativo, ajeno a dogmas. Ha hecho aportes a la Revolución Cubana indiscutibles”.

Para beneplácito nuestro Armando Hart Dávalos tuvo una estrecha vinculación con nuestra provincia pues junto a su familia, siendo muy pequeño,  residió en Trinidad  y posteriormente en Sancti Spíritus, cuando su padre era funcionario judicial, aunque posteriormente fue para Colón y Matanzas donde hizo sus primeros estudios.

Entre sus mejores amigos y compañeros de lucha se encontraba el espirituano Doctor Faustino Pérez Hernández, Comandante del Ejército Rebelde. Para orgullo personal y profesional realicé un documental sobre este prominente combatiente a petición de la Sociedad Cultural José Martí que presidía Armando Hart.

Fue uno de los principales propulsores de las Semanas de la Cultura Trinitaria y de las Ferias Nacionales de Arte Popular celebradas en esta provincia en las que tuve el alto honor de estar junto a el diversas coberturas informativas.

Las coincidencias históricas también acompañan a este prominente luchador cubano, pues desaparece físicamente a un año y un día de tránsito hacia la eternidad de Fidel y a sólo cuatro de la conmemoración del alzamiento de Santiago en que participó.

Para Armando Hart los parabienes del pueblo cubano que también le ve viajar, por su trascendental obra, hacia la eternidad; en el lugar reservado para los inmortales,   a ese que  hizo de la utilidad de la virtud la razón de ser de su vida, inspirado siempre en lo más puro del pensamiento martiano y en su fidelidad incondicional al Comandante en Jefe.

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