El coloso Uruguay, uno de los centrales emblemáticos de Cuba, se prepara para iniciar la molienda en enero.     En ese ingenio se ejecutan importantes inversiones y labores de reparación y mantenimiento.

El coloso Uruguay, uno de los centrales con mayor capacidad de producción de azúcar de Cuba, se beneficia con las inversiones de mayor envergadura para una zafra en más de 25 años.

Uno de los trabajos que se realizan en ese ingenio, ubicado en el municipio de Jatibonico, en la central provincia de Sancti Spíritus, consiste en el montaje, en el área de la molienda, de dos reductores planetarios con variadores de frecuencia, equipos que por primera vez se instalan en un central azucarero cubano.

“Pretendemos buscar mayor eficiencia en la extracción de jugo en el primer molino y disminuir la humedad del bagazo en el sexto molino, para que las calderas tengan una mejor combustión y así lograr que la fábrica sea más eficiente”, explica Orestes Olivera, Jefe de Mantenimiento del central azucarero Uruguay.

En el ingenio también se sustituyen las máquinas del tercer bloque de centrífugas, por otras más modernas, con un doble propósito: reducir las pérdidas en la miel final y elevar la calidad del azúcar.

Una tercera inversión se acomete en el área de manejo de la caña que va al basculador, donde se montará un sistema de pesaje electrónico más confiable, que agilizará el abasto de materia prima y facilitará el control del ciclo de viajes, y se instalarán sondas para muestrear la caña que llega al central.

Según el ingeniero Vladimir Gómez, director del central Uruguay, las referidas sondas “permitirán hacer un análisis más profundo del potencial cañero-azucarero de la materia prima que entra a la fábrica y asegurar que cada productor reciba un pago que se corresponda realmente con la calidad de la caña que tributa”.

Además de las inversiones, en el ingenio de Jatibonico se realizan disímiles labores en todas las áreas, entre ellas la energética, donde se acomete la reparación capital de dos calderas, labores con las que se pretende reducir el tiempo perdido en la industria y lograr una mayor eficiencia energética.

El coloso Uruguay debe iniciar las operaciones en la primera decena de enero y concluir a mediados de abril.    Con las labores que ahora se acometen, sus directivos y trabajadores aspiran a que el ingenio vuelva a ubicarse entre los más eficientes del país.

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