El Tratado de París, firmado un 10 de diciembre hace exactamente 119 años, significó para Cuba el fin de las guerras por la independencia del siglo XIX, pero también el inicio de una etapa que vendría a constituirse como lo que los especialistas han llamado una pseudorrepública.

París, que ha acogido durante cientos de años decenas de tratados internacionales de similar magnitud, cuentése entre ellos resoluciones de conflictos armados o acuerdos de cambios fronterizos, vino a acoger este día de 1898 un pacto entre poderosas naciones, en el que España intentó imponer alguna de sus demandas, pero terminó aceptando todo lo que sobre la mesa dispuso la ascendente potencia norteamericana, victoriosa en uno de los primeros tratados imperialistas de la historia.

Por lo que respecta a Cuba, el Pacto daba por finalizada la ocupación ibérica sobre la isla. También Filipinas, por mediación de 20 millones de dólares, pasaba a dominios estadounidenses, asi mismo las islas de Guam y Puerto Rico.

El desastre que para España terminó significando Cuba, pondría punto final al control español sobre ultramar, zona del mundo en la que durante este siglo fue perdiendo una y cada una de sus posiciones continentales e isleñas. Para los norteños, quizás el comienzo de la fase imperialista de su historia nacional. Para Cuba, como ya dijimos, una traición a los mambises y el comienzo del proceso para una libertad ignominiosa.

Estados Unidos logró aparentar durante unos meses su verdadera intención, pero con el desencadenamiento de los hechos tras la resolución de París todo quedó claro.

La ocupaciónm militar comenzaba el primero de enero de 1899 y tras ella, la serie de eventos que desnudarían a Cuba y la sometían vulnerable a los antojos de Estados Unidos: penetración económica, licenciamiento del Ejército Libertador, desunión de los líderes mambises por acción de chantajes y estratagemas norteñas, entre otros escenarios que dejaron todo listo para la mayor tristeza de la Cuba “independiente” de los primeros años del nuevo siglo, la Enmienda Platt.

Precisamente, la guerra hispano cubano norteamericana, el Tratado de París y la intervención yanqui, vendrían a ser hechos todos que se resumen en el principal logro del imperialismo nortemericano en su politica hacia Cuba hasta el momento: la inclusión de una enmienda constitucional que protegía prácticamente todas las diferentes clases de sus intereses en la isla, dígase económicos, militares y políticos.

El Tratado de París comenzó siendo el instrumento, la Enmienda Platt terminó resolviendo el juego a su favor y mostrando la verdadera cara de la ayuda estaunidense a la expulsión española de la isla de Cuba.

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