Desde que en 1915 Jatibonico, en la central provincia cubana de Sancti Spíritus ganó la condición de municipio, sólo uno de sus habitantes ha podido ser campeón mundial en un deporte individual: Reiniris Andreu Ortega.

 La proeza perteneciente a este gladiador en el primer mundial sub-23 del estilo libre, ha colocado en lo más alto del podio al mapa deportivo a este territorio.

 Para ello derrotó 6-1 en la final de los 57 kilos a Mikyay Salim, de Bulgaria. Antes había eslabonado una competencia de lujo al sumar cinco victorias seguidas.

 El primer éxito lo alcanzó 10-0 frente al polaco Robert Dobrodziej. Luego superó 4-0 a Zhandos Ismailov, de Kazajistán; mientras que en la fase de cuartos de final aventajó 3-1 a Vladimir Egorov, de Macedonia. El pleito más complicado se produjo en las semifinales frente a Parviz Ibrahimov, de Azerbaiyán por  5-4.

 Antes de esa corona, el otro resultado de prominencia de Reinieris Andreu había sido el bronce en el campeonato panamericano de mayores de Brasil, acontecido en mayo.

 Para beneplácito de los espirituanos, en el campeonato nacional del 2016 Andreu combatió delante de su público, que lo vio titularse frente al prometedor Cristian Solenzal, quien también asistió el mundial sub-23 de Polonia donde finalizó con balance de una victoria y un revés.

 Con el olor aún a los colchones de la ciudad de Bydgoszcz, el jatiboniquense entrena en el Cerro Pelado para cumplimentar el calendario deportivo del año y a fines de mes llegarse al terruño donde sus vecinos ya no solo se enorgullecen de las hazañas deportivas de los lanzadores de beisbol Genaro Melero, Yovani Aragón, de su corredora Aurelia, Yeya, Pentón o del remero Andrés Calero.

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