Se trata de la primera vez que Trump recorre una zona de conflicto desde su elección al frente de la Casa Blanca.

Entre otros desplantes, el magnate republicano declinó una reunión que estaba planificada con el primer ministro iraquí, Adel Abdul Mahdi, y solo hablaron por teléfono.

En la percepción de los analistas, las visitas de los presidentes a tropas estadounidenses en zonas de guerra para aumentar la moral se convirtieron en tradición en los años posteriores a los ataques contra las Torres Gemelas en Nueva York, 11 de septiembre de 2001.

Empero, Trump recibió críticas por su negativa a compartir con los soldados en campaña y ahora lo hace, según los expertos, para defender la orden de reducir tropas en Afganistán y retirada total de Siria.

El presidente norteamericano utilizó su recurrente consigna de América Primero para salirse de alianzas multinacionales, incluidas las que el pueblo estadounidense considera guerras interminables.

‘No es justo cuando la carga está sobre nosotros, apuntó, y no queremos que nos aprovechen más los países que usan a nuestros increíbles militares para protegerlos. No lo pagan y tendrán que hacerlo’, acotó.

Trump anunció que quitó del medio a generales defensores de mantener soldados en Siria, incluido el secretario de Defensa Jim Mattis, quien renunció al cargo por estar en contradicción con la orden presidencial.

En Afganistán, el jefe de la Casa Blanca quiere el regreso a casa de la mitad de los 14 mil uniformados norteamericanos que asesoran al ejército del país asiático contra las guerrillas del Talibán sin avance alguno.

No hay comentarios