Pedro Álvarez pidió la bola y se llevó la primera victoria de Sancti Spíritus. (Foto: Carolina Vilches Monzón)

Yordan Manduley dio cuadrangular a la hora cero y Pedro Álvarez lanzó el juego de su vida, para que Sancti Spíritus derrotara por 3-1 a Villa Clara y prolongara esa semifinal del campeonato cubano de béisbol

Los Gallos espirituanos llegaron a este desafío contra la pared, pues los anaranjados villaclareños habían ganado los tres primeros partidos de la serie, pactada al mejor de siete, y estaban a un triunfo de meterse en la final.

Para colmo, Villa Clara, aferrada al calor de sus predios del Augusto C. Sandino, salió delante en el marcador, al fabricarle una carrera a Álvarez en el tercer capítulo, remolcada por William Saavedra y anotada por Stayler Hernández, dos jugadores de refuerzo.

Los espirituanos, que solo habían marcado dos carreras en los tres primeros duelos, eran superados sin piedad por el abridor rival Yosvani Torres, quien sacaba outs como si fuera cuestión de coser y cantar.

El duelo entre Torres y Álvarez se tornó intenso con el paso de los innings. Ambos lanzadores derechos mantenían en un puño a sus adversarios y ‘se comían’ las entradas sin muchas dificultades.

En realidad, aparte de la anotación naranja, no hubo grandes amenazas por parte de ninguno de los contendientes. El guión era simple: el choque ‘caminaba’ y todo hacía indicar que Villa Clara ganaría el partido y la serie.

Pero llegó el noveno capítulo y ocurrió la resurrección.

Geyser Cepeda abrió la entrada con sencillo al central contra Torres, Dunieski Barroso lo llevó a segunda con sacrihit y a continuación le otorgaron boleto intencional a Yoandy Baguet, para dejar la escena lista para Manduley, quien llegó al plato en calidad de emergente.

Con hombres en primera y segunda bases, Torres lanzó un caramelo al centro del plato y el torpedero del equipo Cuba en el último Clásico Mundial sacó los brazos a la velocidad de la luz, hizo un contacto exquisito y desapareció la pelota por encima de las bardas de la pradera izquierda.

El batazo provocó la gran remontada 3-1 y la explosión de Torres, de quien nos aprestábamos a escribir grandes alabanzas por su extraordinaria labor durante los primeros ocho episodios.

Sin embargo, Manduley, con su jonrón 48 en series nacionales, y Álvarez, con la primera victoria de su vida en postemporadas, se robaron todos los titulares porque le devolvieron el aliento a los Gallos y extendieron el playoff al menos un día más.
Álvarez lanzó una joya: el joven derecho trabajó el juego completo, con siete ponches propinados, cuatro hits admitidos y apenas una carrera limpia soportada, además de regalar tres boletos y sonar un pelotazo.

Este miércoles, estos equipos volverán a salir a la grama del Sandino para dirimir el quinto duelo del match, con un presunto duelo entre los derechos Freddy Asiel Álvarez por los locales y Frank Medina por los Gallos.

Un triunfo de los anaranjados los metería en la gran final (contra Las Tunas o Ciego de Ávila); un éxito de los espirituanos los envalentonaría aun más y les daría la oportunidad de regresar a su cuartel general, el estadio José Antonio Huelga, para un hipotético sexto desafío.

En el otro duelo semifinal, Ciego de Ávila también logró su primer triunfo, al imponerse con marcador de cuatro anotaciones por tres a Las Tunas, por lo que será necesario, al menos, un quinto desafío.

Tigres y Leñadores jugarán a las cinco de la tarde, mientras Gallos y Leopardos lo harán a las nueve de la noche.

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