En 1996, fue aprobada la primera ley en Estados Unidos que legalizaba la marihuana (cannabis) para su uso medicinal.

Facultaba a los médicos a indicar marihuana, como entes reguladores de lo que hasta entonces había sido una sustancia ilegal. Por muchos se expresaron inquietudes de que esto fuese solo un “Caballo de Troya” que conllevaría la plena legalización de esta dañina droga, totalmente ilegal en nuestro país.

Dicha legalización, allende los mares, ha ampliado el uso de cannabis a formas comestibles, vapor y otras más.

Después de los más de veinte años transcurridos de relajación de las leyes sobre la marihuana, conviene preguntarse si todavía son sólidos los argumentos médicos originales esgrimido para hacerlo. Y es valedero hacerse las siguientes preguntas: ¿Ofrece la marihuana un tratamiento médico convincente para algunos de los padecimientos más arraigados y difíciles? ¿Son superiores sus riesgos a sus beneficios?

LOS PRIMEROS PLANTEMIENTOS

Uno de los argumentos principales de  los primeros defensores de la marihuana “medicinal” fue su efectividad para contrarrestar los efectos secundarios del cáncer y sus tratamientos. En aquel momento se determinó que la marihuana medicinal era una “variante terapéutica conveniente”.

¿Pero es acaso que ya no existen medicamentos aptos para lograr el mismo efecto sin los dañinos efectos secundarios de la marihuana y también capaces de combatir las náuseas y los vómitos relacionados con la quimioterapia?

ADICCIÓN A OTRAS DROGAS

En otros países, algunos  están promoviendo su empleo  en el tratamiento directo de como un arma primordial para atacar la adicción a las drogas.

Sin embargo, otros han demostrado que proporcionar marihuana medicinal para combatir la adicción a los opioides se basa en una evidencia científicamente débil. Su uso recientemente se vinculó con un incremento en el uso de opioides no medicinales y esto obliga a la necesidad de mucha precaución en este sentido.

EN NEUROLOGÍA

En relación con algunos otros trastornos, se ha evaluado ampliamente el uso de la marihuana como un tratamiento de la espasticidad, el trastorno sensitivo y motor debido a una lesión motora a niveles superiores del cuerpo humano y que ocurre a menudo con trastornos neurológicos crónicos como esclerosis múltiple y paraplejía a consecuencia de lesiones de la médula espinal.

Pero el peso científico de los datos aportado para demostrar lo anterior se consideró moderado. Fueron insuficientes los datos sobre su efecto beneficiosos en caso de parálisis debida a algún tipo de lesión de la médula espinal.

Las investigaciones más recientes se caracterizan más a menudo por no haberse observado un efecto beneficioso con el uso de esta aditiva sustancia vegetal.

Aunque en sus inicios se planteó el efecto para disminuir las  convulsiones en el tratamiento de la epilepsia, los estudios se consideraron cuestionables por determinadas faltas y otras deficiencias notables.

Incluso sólidos datos científicos recientes han demostrado cómo los compuestos de la marihuana pueden interferir con medicamentos antiepilépticos comunes.

En investigaciones realizadas el pasado año han sido halladas  evidencias insuficiente o totalmente nulas para respaldar el uso de cannabis y sus diversas formulaciones en el tratamiento de trastornos degenerativos del sistema nervioso como la enfermedad de Parkinson, esclerosis lateral amiotrófica y la llamada enfermedad de Huntington.

EN PSIQUIATRÍA

Muchas veces se indica cannabis para tratar el trastorno por estrés postraumático.

Investigaciones publicadas en el año 2017 demostraron que las evidencias eran escasas en el mejor de los casos, y en un editorial se llegó incluso a considerar alarmante la falta de evidencias de suficiente calidad. Asimismo, es limitada la evidencia que respalda su uso para aliviar la ansiedad, otra indicación difundida por quienes apoyan el “uso medicinal” de la marihuana.

Todo lo contrario, pues hay toda una serie de evidencias sólidas y crecientes de que el cannabis puede causar enfermedad psicótica y agravar su pronóstico después del inicio. Los pacientes que presentan los episodios iniciales de psicosis tienen más probabilidades de tener recaídas si continúan utilizando marihuana. Un estudio de niños y adolescentes demostró que anualmente de uso de marihuana con sistematicidad aumentaba el riesgo de síntomas psicóticos leves en 21 por ciento y paranoia leve subsiguiente y alucinaciones en 136 y 92 por ciento, respectivamente.

Dado que la legalización de la marihuana ha dado ha traído por consecuencia que se disponga más ampliamente de variedades de mayor potencia  así como formas de cannabinoides sintéticos, los cuales comprobadamente aumentan el riesgo de psicosis, se aconseja a los médicos que atienden a pacientes con signos de problemas de salud mental que los instruyan u orienten en relación a estos graves peligros, pues es conocido que los pacientes con esos trastornos, muchas veces se automedican con marihuana.

MARIHUANA Y TABACO

Un estudios del año 2016 demostró al medir el efecto del tabaquismo pasivo o humo de “de segunda mano”, la exposición a la marihuana en algunos sentidos puede ser más dañina en relación al tabaco.

Si se reproduce en pacientes humanos, esto indicaría cómo el humo de la marihuana inhalado en forma pasiva tendría efectos negativos iguales a los del tabaco y que son bastantes y ninguno bueno.

El tabaco y la marihuana producen compuestos dañinos similares derivados de su combustión. Por lo tanto, no es sorprendente que fumar marihuana conlleve riesgos importantes para las estructuras pulmonares.

La marihuana al igual que el tabaco, se ha relacionado convincentemente con manifestaciones de bronquitis crónica, inflamación de las vías respiratorias de gran calibre y producción de asquerosas secreciones pulmonares y flemas. También hay una relación biológicamente lógica entre fumar marihuana y el riesgo de desarrollar cáncer del pulmón.

NO VALE LA PENA TANTO RIESGO

La falta de eficacia de la marihuana y sus compuestos en el tratamiento de síntomas relacionados con el cáncer y su tratamiento, el dolor crónico y la esclerosis múltiple, debería avivar las inquietudes de que los médicos posiblemente han sido utilizados simplemente como peones involuntarios en la campaña para su legalización promovida por oscuros intereses.

La serie de indicaciones en las que el cannabis llamado medicinal, en el mejor de los casos no mostró un real beneficio y, en el peor de los casos, se relacionó con una morbilidad importante, debería servir para contrarrestar  la perspectiva color de rosa que plantean algunos de sus partidarios más optimistas. Y a esos partidarios sería bueno preguntarles si no les importaría ver fumar marihuana a sus hijtos de 12 o 13 años.

Tomado de CUBAHORA.

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