A propósito del inicio de las luchas por la independencia cubana en Las Villas el seis de febrero de 1869, hecho matizado por alzamientos que sucedieron simultáneamente en varias jurisdicciones de la zona, la página digital de Centrovisión tuvo la oportunidad de conversar con la historiadora de la ciudad capital espirituana, María Antonieta Jiménez, Ñeñeca.

En franco diálogo con quien ha guardado por más de tantos años la memoria histórica de la provincia, pudimos conocer cuál fue la singularidad del territorio espirituano durante los alzamientos en Las Villas. Centrovisión inicia la remembranza histórica.

¿Qué constituye la antesala de ese seis de febrero?

Según nos comenta el historiador Segundo Marín García, en diciembre de 1868 ya estaba formada la Junta Revolucionaria de Sancti Spíritus. Muchos especulan acerca de su líder, pero las confluencias de opiniones apuntan a que los rebeldes giraban en torno a una figura: Honorato del Castillo Cancio.

¿Quién era Honorato para ese entonces?

Honorato era bachiller en Medicina, pero no pudo terminar la carrera en La Habana al partir hacia el monte. Estaba rodeado de influencias importantes para la creación de reflejos antiesclavistas y democráticos, entre los más importantes que se pueden citar, Rafael Morales, Marcos García Castro, Luis Ayestarán y Rafael Río Entero.

Del Castillo era un hombre culto que dominaba varios idiomas, entre ellos el inglés, lengua que tuvo la posibilidad de perfeccionar al viajar a Estados Unidos en 1866, en trayecto que algunos esgrimen resultó de recreo pero que yo, personalmente, no lo puedo reafirmar porque también otras voces y escritos afirman que para esa época en la capital era consistentemente insolvente.

¿La Habana fue la antesala de su formación revolucionaria?

En la capital, usando un término moderno, Honorato estaba fichado por las autoridades españolas. Tenía contactos con rebeldes espirituanos, pero su influencia fluía de la Junta Revolucionaria de La Habana.

Ya en la antesala de los alzamientos, Honorato viajó a Caibarién, de allí a Remedios, donde se hizo de un práctico y caballos para poder llegar hasta la finca de su hermano Antonio cerca de Guayos, donde, oculto, tejió los hilos de la conspiración espirituana.

La simultaneidad de los alzamientos indica una gran gestión organizativa…

De que existió una gran coordinación sí que existió, aunque no se sepa bien cómo fueron los contactos ni cómo se comunicaron. Lo que sí es cierto que el seis de febrero hubo grito de guerra en Las Villas, y que Honorato del Castillo resultó su líder en Sancti Spíritus. Para que se comprenda la magnitud del alzamiento, en medio de precarias condiciones, paupérrimos pertrechos militares y amenazas a la vida, Del Castillo logró que se alzaran en nuestra jurisdicción cinco barrios. Honorato fue nuestro primer libertador.

Cinco pueblos se refiere, zonas cierto…

Sí, en Morón, comunidad de la jurisdicción espirituana para 1868, dirigió Leonte Guerra, camagüeyano que primero comenzó sus actividades revolucionarias en esa zona y luego viajó a Morón a comandar las acciones allí el seis de febrero.

En Bella Mota inició las acciones nuestro gran Serafín Sánchez Valdivia, a quien los años le sabrán confiar mayores responsabilidades y gloria histórica, mientras en Jobosí lo hacía el líder del movimiento, Honorato del Castillo.

Otra zona alzada resultó el Jibaro, específicamente la finca El Meloncito, donde los hermanos Carbonell Figueroa estaban rodeados de varias decenas de hombres.

En Banao, por último, Marcos García Castro, quien en esta época constituía un jefe valientísimo y digno. Luego, según comenta en un escrito suyo, la muerte, la guerra y la desolación le traumatizaron, y ya en la antesala del Zanjón abrazaba el autonomismo. Sin embargo, en el comienzo del largo conflicto de los Diez Años, era el hombre necesario y útil que la revolución reclamaba en la jurisdicción espirituana.

¿Qué sucede después del seis de febrero con los jefes rebeldes espirituanos y sus hombres?

Serafín tuvo su bautismo de fuego en Mayajigua el día 10, Marcos García por su parte toma el puesto de la guardia rural de Banao, e importantísimo en esta zona fuertemente azucarera, asalta ingenios y libera esclavos, incorporándolos como hombres libres a su tropa.

De esta época datan los reportes sobre cómo el gobierno español rebajó e incluso quitó impuestos a las fincas de las zonas en conflicto, al estar muchas  de estas destruidas y asoladas por los insurrectos.

También los hermanos Carbonell Figueroa desarrollan acciones, que tienen su momento cumbre en la toma del Jibaro el 22 de mayo. Honorato, como cara del movimiento, viajó a Santa Clara y participa en la asamblea de Cafetal González, reunión efectuada para la búsqueda continua de la unidad. Luego regresó a la zona, y, según comentan, martirizaba diariamente algún grupo español.

Para concluir Ñeñeca, ¿qué significaron los alzamientos de Las Villas para el inicio de nuestra primera guerra de liberación? No es una zona paradigmática del conflicto, pero algo tuvieron que haber removido estos mambises en el centro de Cuba…

Las Villas fue determinante para el inicio de la guerra, al evitar, por un lado, que no cayeran las fuerzas monárquicas de lleno sobre Camagüey y Oriente, y por el otro, afectar continuamente las riquezas que nutrían las arcas españolas, por la quema con frecuencia de ingenios y destrucción de fincas.

No se puede tener magnitud del nivel de inseguridad que trasmitía al gobierno y los soldados españoles saber que en el monte estaban escondidos decenas de cubanos capaces de tirotear y machetear con puntualidad, así como con la suficiente entereza para andar provocando pérdidas económicas en una zona con un impacto importante en la agricultura y ganadería cubana. La llama de la independencia se mantuvo viva en Las Villas.

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