Olguita cumpliría ahora 74 años de edad. Podría haber sido artista, poetisa, dirigente o seguir su carrera como instructora de arte iniciara en 1961, cuando solo contaba con 16 febreros.
Así lo pienso cuando leo su biografía, sus cartas, sus poemas y conozco un poco de aquellos sueños de Joven Comunista, detenidos en 1964 por un fatal accidente.
Cuando Olga Alonso llegó a Fomento, municipio de la provincia cubana de Sancti Spiritus, por primera vez los campesinos escuchaban hablar de teatro, de literatura, de artes plásticas y de danza. Eran los duros tiempos de la lucha contra bandidos terroristas en las montañas del Escambray, de las grandes definiciones entre quienes abrazaban la Revolución Cubana y los que titubeaban.
Y Olguita supo que solo desafiando los peligros podrá lograrse la transformación integral de la zona montañosa donde estaba.
Vivió entre las familias campesinas y para ellas, con sus pantalones gastados, sus altas botas y sus libros, escribiendo poesías de amor al novio que quedó en La Habana y cartas a su mamá, con prosa ágil y optimista.
Fue, sobre todo, su imán personal y su entrega a la labor como instructora de arte, lo que determinó que se quedara para siempre en el corazón de quienes la conocieron.
Ni uno solo de sus cumpleaños ha dejado de celebrarse en Fomento después de su muerte, como si aun montara a caballo por los caminos polvorientos, organizara escenarios para el teatro o, simplemente, ayudara a las otras muchachas en asuntos tan triviales como el arreglo personal.
Y desde 1989, el 18 de febrero dejó de ser solamente la fecha de nacimiento de Olguita, para convertirse oficialmente en el Día del Instructor de Arte en Cuba, por acuerdo del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura.
Cuentan que Olguita recogía café durante el día, participaban en las discusiones del plan de la granja donde estaba ubicada, ayudaba a vacunas a los niños, recorría kilómetros para captar a los analfabetos y sembrar en ellos la luz del saber; y por las noches organizaba coros, obras de teatro, recitales de poesía…
Por todo ello siempre será recordada tremendamente humana, su figurita menuda, aupada de fantasía, solidaria, que se fue a las montañas para sentenciar: “Mi pluma tiene zapatos nuevos: tiene mucho que andar, mis letras en el camino seguirán siendo cada vez más profundas hasta llegar a la raíz de la tierra fértil.
Desde hace casi 20 años en Fomentos se celebra el Festival Nacional de Teatro de Artistas Aficionados Olga Alonso. Es que Olguita tiene será recordada siempre tremendamente humana, con el nombre propósito de sembrar en las montañas la luz de la cultura.

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