Ya han transitado algunos meses desde que el presidente del país, Miguel Díaz-Canel, durante el congreso de la Unión de Periodistas de Cuba, auguró que en pocos meses estaría enrolado en el mar convulso de las redes sociales, y digo convulso porque, precisamente, la unidireccionalidad de la comunicación precisamente no es la dama favorita de estos espacios que ya cumplen más de una década en línea.

Efectivamente, meses más tarde, Díaz Canel ya poseía cuenta en Twitter, la red social en la que cualquiera, especialmente personas o entidades con cierto perfil de interés público, ofrecen información de primera mano a todo aquel que sea solícito de esa información. Con la entrada de Díaz Canel, paulatinamente los ministros del gabinete del presidente fueron insertando sus perfiles en Twitter.

Con luces y con menos luces, debido a la adaptación al lenguaje y panorama de esta red social, han transitado los políticos cubanos en la red. Han ocurrido, esencialmente durante las primeras semanas de creados los perfiles, conflictos con la brevedad de los mensajes, poco uso de etiquetas y enfáticamente, algunos conflictos en el diálogo con internautas. Recordemos que, Twitter, al igual que otras redes sociales, permite la respuesta de internautas en cada post, así como también la réplica, cuantas veces se desee, por parte del creador del twitt.

Como toda comunicación pública, la ecuanimidad, el respeto y el consenso deben formar parte del lenguaje de los twitts, si el deseo del comunicador, creador o seguidor del perfil, es crear el mínimo de conflicto, polémica u ofensa con su mensaje. Por esas razones, se aconseja, en la medida de las posibilidades, evitar las disgregaciones y regodeos en los mensajes, ofrecer pragmatismo en la comunicación, intentar ofrecer imágenes textuales motivadoras y esperanzadoras, en lugar de plasmar pesimismo, evitar el triunfalismo y conceder un lenguaje en el que la inclusión y el consenso prevalezcan por encima de la exclusión y el ataque verbal.

Son elementos que son tomados en cuenta por los líderes cubanos en la red social Twitter, pero también necesarios en las prácticas comunicativas de los usuarios.

Esta comunicación, bidireccional, es un elemento provechoso para ministros y presidente cubano, y por supuesto para la ciudadanía. Otra vez, el espectro digital, se convierte en un canal para que los dirigentes se comuniquen con su pueblo, y este con sus dirigentes.

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