Yamichel Pérez, lanzador espirituano

Con la Rana por un lado y El Majá por el otro aparece Ojo de Agua. Allí la COVID-19 ha dado más calma a la siempre apacible vida de este caserío rural del municipio espirituano de Taguasco, donde reside el mejor lanzador de la serie 59 y jugador más valioso en la postemporada.

En medio de las restricciones que exige la pandemia, Yamichel Pérez cumple el aislamiento social sin abandonar el trabajo con el que se encumbró y puso en el mapa deportivo a su terruño.

“Todas las mañanas hago mi calentamiento y después ejercito la mecánica o levanto pesas; depende lo que me toque ese día. Trabajo a partir de mi experiencia y del criterio de los entrenadores del equipo. Lo importante es mantenerse activo porque nadie sabe cuándo podemos regresar a un terreno”

Con las trece victorias en la serie 59, Yamichel se convirtió en el tercer lanzador de los Gallos en alcanzar esa cifra, a la que Máels Rodríguez llegó dos veces e Ismel Jiménez en cuatro.

Desde Ojo de Agua, el zurdo ahora se enfoca en buscar otro triunfo el día que la COVID 19 sea un recuerdo.

“Hay que respetar siempre al público, pero creo que en la próxima Serie Nacional ese respeto debe ser mayor porque es una forma de compensar el tiempo que la afición ha estado fuera de las rutinas habituales de vida. Tenemos que darle un gran regalo cuando podamos jugar”

Antes de regresar a casa, el 23 de marzo, Yamichel entrenó en el Huelga, luego de posponerse el preolímpico de Arizona donde debutaría con la selección nacional. En esa semana trabajó a las órdenes de Ismel Jiménez, el otro  integrante de los Gallos campeón en las últimas 41 temporadas del beisbol cubano.

Éxitos como ese le invitan ahora a continuar preparándose entre la Rana y El Majá. Y es que en Ojo de Agua tiene un terreno seguro en tiempos de COVID-19.

“Aquí me siento protegido de cualquier contagio. No salir de casa es darle un ponche a la pandemia”

 

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