Yamara Amargo, baloncestista espirituana
Una puntería endemoniada posee Yamara Amargo. La precisión en los disparos, conjugados con un arsenal de habilidades le confiere la distinción de mejor baloncestista cubana de la última década y con certeza, integrante del quinteto ideal de un hipotético equipo Cuba en lo que va de este siglo.

“Solo hago mi juego; no pienso en esas cosas que son de la prensa” asegura.

A unos meses de cumplir 35 años la espirituana se ejercita en casa con todo el rigor posible. Y es que a su edad no puede darse el lujo de perder la forma deportiva que le permitió en noviembre jugar el preolímpico de las Américas con un rendimiento propio de alguien más joven.

“Siempre digo que la mejor forma de anotar es entrenar fuerte y sentirse físicamente a plenitud; cuando logras hacerlo no cuenta la edad. En esa competencia se lo demostré a todas las integrantes de nuestro equipo”

En el preolímpico de Edmonton, Yamara estuvo en cancha los 40 minutos del partido ante República Dominicana y 38 contra Puerto Rico, lo cuál es algo sobrenatural en los tiempos actuales en este deporte.
Tanto fue el desgaste físico que promedió 36.8 minutos por desafío. A pesar del esfuerzo, registró efectividad del 38.9 en la larga distancia y terminó como la segunda mejor en total de tantos por encuentro con 16.3

Con esos dígitos a mano, es comprensible la perseverancia de Yamara en días que la COVID-19 impone un marcaje a presión, que se vulnera con dribling preciso.

“Familia cubana, no salga de casa. Así nos protegemos todos. Yo lo hago y también aprovecho para disfrutar de mi hijo y realizar aerobios y otros ejercicios. Mi juego ahora es aquí”

Yamara Amargo milita en la selección nacional desde el 2004. Seguir con un rendimiento de lujo para permanecer en el Cuba es tarea que ocupa en estos momentos a la única atleta nacida en Sancti Spíritus que posee el mérito de haber sido la mejor del país en deporte colectivo en dos ocasiones seguidas.

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