El equipo de prensa del portal digital de Centrovisión conversó con destacados jóvenes participantes del sistema de pesquisas activas de síntomas respiratorios: Anamary Perera y Juan Miguel Echemendía, los cuales arrojaron impresiones sobre la motivación del alumnado en esta importante línea de enfrentamiento de Cuba al coronavirus.
Anamary, ustedes realizan una labor que agradece todo el pueblo y constituye un pilar fundamental de la política cubana de mitigación de la enfermedad. Sin embargo, ¿temen algún riesgo que pueda aparecer en esas salidas diarias?

El miedo inicial al Covid en un principio estuvo, como todo miedo que puede aparecer ante una enfermedad infecciosa. Pero cuando decidí estudiar Medicina sabía que me tenía que enfrentar a sacrificios bastante grandes, dígase manejo de enfermedades, curación de pacientes, en algunos casos hasta riesgos biológicos, contenidos por supuesto por la protección adecuada.

Es por eso que ese miedo inicial va pasando, porque no hay nada para mí más enaltecedor que ayudar a salvar vidas. Además, es necesario decirlo, está comprobado que tomando el máximo de medidas que nos han recomendado nuestros profesores, autoridades de salud y medios de comunicación, el riesgo prácticamente queda reducido a cero.
Te explico: nuestra labor es de pesquisar, tocar la puerta, mantenernos a dos metros de distancia, dialogar y llevarnos los datos que indagamos. Luego acudimos con esa masa de información al consultorio y lo entregamos a los especialistas. Nada más que sencillo, y a la vez hermoso, que eso.

Estamos en una zona que nos interesa profundizar, porque algunos creen que la labor de los estudiantes de ciencias médicas tiene que ver incluso con acciones que van más allá de lo que me has comentado ¿Quién entonces se encarga de los demás pasos de ese proceso en el cual las pesquisas son el primer eslabón?

Los estudiantes asumimos ese paso que te describí, y entonces luego los especialistas son los que se encargan de evaluar los pacientes que en los barrios poseen síntomas respiratorios, y los que tengan sospechas de la enfermedad pues se les aplica el protocolo establecido, como puede ser el tránsito hacia un centro de aislamiento y el resto de acciones que la población conoce.

Juan Miguel es otro de los alumnos que está involucrado en las pesquisas. Su zona de acción es alrededor de Garaita en la ciudad de Sancti Spíritus. Comenta con desenvoltura qué representa para los estudiantes enrolarse cada mañana en la tarea.

¿Crees que el sistema de salud cubano acertó con esta encomienda que les ha destinado a ustedes?
Independientemente del grado de complejidad que conlleva pesquisar 50 viviendas todos los días, o al menos intentar pesquisar porque siempre existen casas en las que no se encuentran las personas, la labor a mi modo de ver es imprescindible como parte de la estrategia que el estado diseñó.

Mira, la tarea no es sencilla, ni conlleva algunos minutos. Aproximadamente a las once de la mañana yo concluyo, pero no porque conlleve esfuerzo de mi parte y de los colegas te voy a afirmar que la encomienda no sea completamente acertada. El sistema de salud, que desde el punto de vista de la prevención, de su sistema primario, resulta uno de los más organizados del mundo, desde el principio concluyó que la pesquisa es una de las fases iniciales más vitales para el control de la pandemia.

En ese camino organizó entonces también el trabajo de epidemiólogos, doctores y personal de enfermería de consultorios del médico de la familia y policlínicos. Ellos se unen a nosotros en las pesquisas, y son los encargados de la parte operativa del proceso.

En fin, el sistema primario, secundario y terciario de salud cubano enfrentó la pandemia con la política que previó, y allí están los números para demostrar que lo que hemos hechos supera, y esto no es un mero atrevimiento de mi parte, buena parte de lo hecho incluso por países con un poder económico exponencialmente mayor que el de Cuba.

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