Por más de veinte años el servicio de cuidados intensivos del Hospital Pediátrico José Martí de Sancti Spíritus contó con su pulso firme para obtener muestras sanguíneas. En más de una ocasión dejó su hogar y atendió pacientes en tierras vecinas y amigas.

Su estancia en Venezuela y Haití; el compromiso con el diagnóstico clínico de los ingresos más graves, así como su desempeño en el laboratorio central del centro asistencial para niños, la convierten en una mujer probada ante los desafíos de su profesión.

Sin embargo el miedo y el peligro la retaron hace pocas semanas: era contacto directo de un paciente positivo a la Covid- 19, virus mortal que mantiene alerta a Cuba y el resto del mundo.

Aunque conocía de oídas el trato en centros de asilamiento a los pacientes que esperan angustiados el resultado confirmatorio, hoy puede brindar sus propias consideraciones sobre quienes laboran allí.

“Pases de visitas exhaustivos, toma de signos vitales frecuentes, muy buen trato, que te ayuda anímicamente” rememora la Licenciada en Laboratorio Clínico, Gladymir Orbea

Tras el resultado negativo, las principales preocupaciones desaparecen junto a los malos augurios que la atormentaron durante CUATRO largos días.

Vivencias de quien se enfrenta a diario a la enfermedad más mentada desde finales del año pasado, cuando China era el epicentro de la temida afección respiratoria que hoy nos confina `puertas adentro, resguardo seguro donde alabamos cada noche a los profesionales de salud.

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