Yumari posee cinco medallas en mundiales de ciclismo de pista

Yumari González Valdivieso puede vanagloriarse de tantas proezas que quizás no sepa, o prefiere olvidar, o tal vez recuerda en el silencio de su inmensa humildad.

Próxima a cumplir 41 años -13 de junio- la Hija Ilustre de Cabaiguán tiene el mérito de ser la primera campeona universal en la categoría juvenil de Cuba (1997), pionera en títulos en Copas del Mundo (2002), la única doble monarca mundial del ciclismo antillano de mayores (2007-2008), en los que subió al podio en cuatro ediciones consecutivas.

Por si eso fuera poco disfrutó titularse en Juegos Centroamericanos y del Caribe, Juegos Panamericanos y campeonatos continentales de su deporte. Al sumar los metales en todas esas competencias totaliza 40, divididos en trece de oro, quince de plata y doce de bronce.

Lo más notable es que ese botín lo ha conquistado en siete modalidades diferentes que implican cualidades físicas de velocidad y resistencia, ya sea en la pista o en la ruta.

Entre todos los premios sin dudas que los dos títulos y tres preseas plateadas en mundiales poseen un brillo superior en valor.

El último de ellos fue en la cita del orbe del 2010, de la que regresó con una plata gestada con varias semanas de embarazo de su primer hijo, Alex, el cual vio la luz el 6 diciembre del 2010.

Apenas 45 días después de ser madre empezó a entrenar para rebajar las casi 50 libras que sobraban en su anatomía y que la inhabilitaban para competir en los panamericanos del 2011, en los que llegó y pudo agenciarse la plata en la Persecución por Equipos, y en la Ruta.

Para asistir a Guadalajara primero soportó más de veinte horas de dolor el día del parto, porque una cesárea implicaba demasiado tiempo de recuperación y la privación de pedalear en los XV juegos.

Tal parece que sus medallas llegan por caminos escabrosos. Así ocurrió en el 2008 cuando una caída la llevó al salón de operaciones un mes antes del mundial. Con los puntos aún visibles y tras varias semanas recluida en cama, agarró la bici y le imprimió tanta velocidad que finalizó segunda en el velódromo de Manchester en el scratch.

Lo dicho aquí ilustran la grandeza de esa guerrera, quién con cuatro décadas y madre de dos varones se ganó el derecho a estar en los panamericanos de Lima.

En su residencia actual en Cojímar, la espirituana festejará el cumple, aferrada aún a la bicicleta, sobre la que ha escrito páginas históricas y que ojala sirvan de inspiración para esas jovencitas que hoy son sus compañeras en el equipo nacional.

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