Centrovision conversó con Elizabeth Mestre especialista en psicopedagogía quien continúa desde la distancia el trabajo orientador del gabinete psicopedagógico perteneciente a la universidad espirituana José Martí de Sancti Spíritus.
En esta esta ocasión queremos reflexionar, sobre un tema de gran importancia por las secuelas psicológicas y físicas que pueden quedar en las personas a lo largo de toda su vida, nos estamos refiriendo a la violencia intrafamiliar.

¿Qué es la violencia intrafamiliar?

La violencia intrafamiliar es todo acto u omisión intencional de uno o más miembros del grupo familiar capaz de producir un daño físico, psicológico o patrimonial a otro(s) miembro(s) o a los propios ejecutores del acto u omisión.”
Por tanto, este tipo de violencia, no se limita solamente a las acciones que producen daños o dejan marcas visibles en el cuerpo de las víctimas; existen otras conductas en las familias cuyas afectaciones pueden ser más dañinas y duraderas en el tiempo, aunque no sean perceptibles a simple vista.
El confinamiento en los hogares para frenar el contagio del COVID-19, provoca que las rutinas que normalmente estamos acostumbrados a realizar se alteren y las actividades cotidianas tales como las labores domésticas y el cuidado de nuestros seres queridos, se conviertan en un verdadero reto.

¿Estas situaciones podrían causar efectos negativos y generar violencia intrafamiliar?

En aislamiento social, nos encontramos en casa la mayor parte del día, en algunos casos incluso, las 24 horas, esta situación por supuesto, genera estrés, ansiedad, miedo, nerviosismo, aburrimiento y tensiones, lo cual podría terminar en actos de violencia dentro del hogar, no solo en hogares disfuncionales, sino incluso en familias donde las relaciones son sanas, estables y con buena convivencia.
El coronavirus definitivamente ha cambiado el estilo de vida de todas las familias cubanas y llegamos en muchos casos a perder la paciencia, algunas de las causas de comportamientos violentos, están relacionadas con la imposición de puntos de vistas individuales, menosprecio a la opinión de los otros, intimidación y amenazas, conductas violentas para ejercer poder y control sobre otras personas, además de la utilización de tonos inadecuados que trasmiten agresividad.
Las víctimas de violencia en el hogar sufren de baja autoestima, creyendo que son inútiles e indignos de amor, respeto y dignidad, sufren depresión y creen que merecen todo el abuso que reciben, se sienten insultados y humillados, pública y privadamente y pueden negarse el derecho a sentirse feliz.

¿Cómo pueden incidir estas conductas en los más pequeños que también están en casa?

No debemos olvidar también que están los niños en casa y que las manifestaciones de violencia se imitan y se aprenden y pueden repercutir desfavorablemente en el desarrollo de su personalidad, es por ello que el ambiente familiar, debe ser en lo posible un medio ajeno a estas manifestaciones.

¿Qué recomendaciones pudiera brindar a la familia para evitar estas manifestaciones negativas?

Ante el aumento de la violencia doméstica, se hace un llamado a la paz en los hogares, busquemos niveles de diálogo donde prime el respeto, la comunicación asertiva, el buen trato y la consideración entre todos, muchas son las cosas lindas, entretenidas y creativas, que podemos realizar pacíficamente en familia y de esa manera estamos contribuyendo a una convivencia saludable durante el aislamiento, conflictos se presentan a diario, pero debemos aprender a solucionarlos, debemos analizar el motivo de los conflictos, evaluar los pro, los contra y buscar alternativas de solución sin tener que acudir a agresiones verbales, psicológicas y mucho menos físicas
Aprender a convivir es imprescindible, es necesario negociar y ceder para lograr llegar a un acuerdo positivo y libre de violencia en nuestros hogares, que reine la convivencia pacífica, el bienestar y la alegría, sobre todo en tiempos de Coronavirus.

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