Escribir la historia dando pedales es algo que Yumari González ha hecho desde 1996. En ese tiempo posee el mérito en el ciclismo cubano de ser la primera en coronarse en Copas del Mundo y en mundiales juveniles, y única doble monarca en lides del orbe de mayores.
La espirituana también se tituló en Juegos Centroamericanos y del Caribe, Juegos Panamericanos y campeonatos continentales de su deporte. En todos esos eventos totaliza trece medallas de oro, quince de plata y doce de bronce.
Lo más notable es que las preseas las conquistó en siete modalidades diferentes, que implican conjugar las cualidades físicas de velocidad y resistencia, en el velódromo y la carretera.

Desde que en 1880 se monta bicicleta en Cuba, nadie ha logrado tales resultados. “Estoy muy satisfecha por lo que he alcanzado en mi carrera
de ciclista. Casi todo lo que me propuse, lo alcancé” asegura la cabaiguanense, quién reside en el habanero reparto de Cojímar.
“Modestia y aparte, creo que soy muy disciplinada con el entrenamiento. Por nada del mundo falto. Creo que en ese respeto por el trabajo diario está el noventa por ciento de la clave de mis resultados”
Junto con sus dos hijos, otros de los premios que también brillan de manera especial en su carrera son los cinco que ganó en mundiales de pista, el último de ellos con varias semanas de gestación.
Para traer al mundo a su primogénito Alex Rodríguez, el 6 de diciembre del 2010 soportó el dolor durante más de veinte horas. Aquel esfuerzo evitó una cesárea y le permitió regresar a los entrenamientos 45 días después. Siete meses más tardes se agenciaba dos subtítulos en los Juegos Panamericanos de Guadalajara, donde una vez más evidenció la estirpe de guerrera.
“Todas mis medallas las disfruto y valoro. La del mundial juvenil tiene gran significado porque primero fue plata y tras una reclamación al día siguiente me dieron el oro. Sin embargo, las de Guadalajara son especiales porque tuve que exigirme al máximo; me alejé de mi bebé recién nacido y tuve que rebajar unos 20 kilos producto del embarazo” asegura.

“La plata del mundial del 2008 también es especial porque un mes antes sufrí una caída en Cienfuegos, que provocó me operaran una mano y me dieran varios puntos en la cara. Nadie pensó que podía ir a Manchester y no solo fui, sino que gané medalla”
¿Hasta cuándo estará Yumari montando bicicleta?
“Hasta que las piernas me den” asegura sonriendo, aunque con rostro más serio aclara: “mi objetivo es ayudar a las más jóvenes, aunque se me hace bien difícil; vivo sola con mis dos niños a los cuáles tengo que atender y mi familia está distante.
Veremos cuando la vida regrese a la normalidad tras la covid-
19 que decisión tomo” Con la satisfacción de que sus 40 medallas internacionales compensan la ausencia del podio olímpico en Beijing y
Londres, la de Cabaiguán no solo es hija Ilustre de su municipio, sino también del ciclismo y deporte cubano.

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