Pedro Morales es uno de esos fomentenses que lleva música en las venas. A sus 76 años de edad este vecino de la Zona de Desarrollo de este montañoso municipio espirituano, encuentra en la décima y en la guitarra uno de los mayores placeres de la vida.

Aun cuando sus manos revelan a un hombre de tierra y guataca, Morales lleva melodía y rima en su alma de poeta. Se le puede encontrar cada domingo en las peñas campesinas de la Plaza 26 de julio o en los guateques que en ese terruño suelen surgir desde cualquier hogar.

Yo lo conozco desde el escenario familiar donde es guía y ejemplo, padre y abuelo, por eso no es de extrañar que Pedro Morales sea uno de los ganadores del Concurso “Amo a mi familia”, recientemente convocado por el Departamento de Literatura de la Casa de la Cultura Olga Alonso de Fomento.

En su ir y venir por el pueblo Morales “las compone en el aire”, no necesita más que su inspiración y esa florece desde su verbo en forma de música.

Su talla de gigante no se ciñe a su estatura (que si los es)sino a su corazón servicial, a ese vecino que no se olvida y se extraña, alma de la familia Morales de Fomento, al centro de Cuba, el señor de la bicicleta china que no deja de entonar décimas de amor en su andar por la vida.

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