El movimiento cooperativo y campesino en la provincia de Sancti Spíritus desarrolla la crianza de ganado menor. La introducción de razas genéticamente más resistentes posibilitan  el aumento en la producción de carne.

En la Finca El  Recodo, de la Coooperativa de Producción Agropecuaria (CPA) Aramís Pérez, de Cabaiguán,  se agiliza la siembra de yuca desde  la aparición de las  primeras lluvias.

Ello es  garantía para alimentar la masa animal presente en elexhuberante palmo de tierra donde abundan los plantaciones de la palma real, una de las vías del sustento nutricional de la masa, a través del palmiche.

“Anteriormente sólo  funcionaba este lugar como centro de novillasy estaba atendido por  cuatro cooperativistas, pero ahora,  junto a la  familia  de Deivel Espinosa, uno de los obreros aquí,  se  garantiza el desarrollo de un módulo pecuario, el que cuenta con carneros, aves, y el cerdo criollo”, explicó Orestes Gil Coca, Presidente de la  CPA Aramís Pérez.

Unas cuatro hectáreas se dedican a la producción de alimento animal en El Recodo, y  se acondicionan espacios para la reproducción en el coto porcino.

El aumento progresivo de la masa de ovinos, cerdos  y aves dice de la voluntad de los campesinos pertenecientes a  la cooperativa cabaiguanense, donde se fomenta el cultivo del tabaco como renglón principal.

La búsqueda del  mejoramiento de las razas de cerdo más resistentes (de capa oscura), por ejemplo, es uno de los puntos en el que los agricultores  espirituanos trabajan.

En ese sentido, también la CPA 13 de Marzo, de Cabaiguán,  es un lugar de referencia en la provincia.

 

Junto a la siembra de cultivos varios, y las vegas de tabaco,  como una de las  tareas productivas prioritarias, los cooperativistas cabaiguanenes van más allá de los amplios volúmenes en cosechas y buscan el incremento de la carne en el ganado menor, una de las maneras de lograr el auotabastecimiento local y garantizar la soberanía alimentaria en cada una de las áreas agrícolas.

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