«Debemos rechazar la imposición de medidas coercitivas unilaterales y los intentos de atacar el principio de solidaridad humana, que debe primar en estos tiempos. Debemos abogar por un mundo futuro del trabajo, en el cual se otorguen garantías y protección para todos», afirmó la ministra de Trabajo y Seguridad Social de Cuba, al intervenir en la Cumbre Mundial virtual de la Organización Internacional del Trabajo

La protección plena que Cuba ha ofrecido a todos los trabajadores ante el azote de la covid-19, sin distinción entre sectores o ramas, se sustenta en la adopción de 36 medidas en el orden laboral, salarial y de seguridad social, subrayó este jueves Marta Elena Feitó Cabrera, ministra del sector, al intervenir en la Cumbre Mundial virtual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

En este periodo de enfrentamiento, dijo, fue necesario reubicar trabajadores por el cierre temporal de actividades y, donde no fue posible, se les otorgaron garantías salariales; como mismo se les concedieron a madres con hijos menores, a los adultos mayores de 60 años y a aquellos en condiciones de fragilidad.

A quienes enfermaron, aseveró Feitó Cabrera, se les abonó un subsidio y fueron protegidos, de igual modo, aquellos ubicados en aislamiento preventivo. En todos los casos, enfatizó, los trabajadores mantuvieron su vínculo con la entidad. Asimismo, se ha mantenido el pago de las pensiones de la seguridad social y se otorgaron prestaciones monetarias de la asistencia social por insuficiencia de ingresos.

Respecto a los trabajadores por cuenta propia, la titular de Trabajo y Seguridad Social destacó la posibilidad de suspender temporalmente el ejercicio de sus actividades y de recibir adecuaciones tributarias y contributivas.

En Cuba, reiteró, nadie quedó ni quedará desamparado. Las medidas aplicadas son más amplias que las anteriormente establecidas por Ley, y todos estos resultados se han alcanzado a pesar del recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero del Gobierno estadounidense.

Una exhortación fue el punto final a sus palabras: «Debemos rechazar la imposición de medidas coercitivas unilaterales y los intentos de atacar el principio de solidaridad humana, que debe primar en estos tiempos. Debemos abogar por un mundo futuro del trabajo, en el cual se otorguen garantías y protección para todos».

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