Eusebio Leal Spengler, hombre de letras y de reconocimiento popular dejó no solo su huella en cada restauración de La Habana de 500 años; también su sudor y sapiencia  está impregnada en los muros del lujoso Capitolio y en la Casa de Gobierno, antiguo Palacio de los Capitanes Generales y Casa Capitular

El discípulo del Doctor Emilio Roig a  través de la oratoria, cronicaba las costumbres de un barrio habanero con tal ingenio que te hacían vivir y sentir los acontecimientos de siglos pasados.

El historiador de la ciudad de La Habana, Eusebio Leal, el mismo que ostentaba cientos de condiciones y títulos, lograba empatía tanto con el constructor  que resana edificaciones olvidadas, como con altos mandatarios de Cuba y el resto del mundo.

Sus conferencias magistrales enmudecían los auditorios sin pedir silencio porque su discurso genuino interesaba a universitarios, turistas, sin importar lo heterogéneo fuera el público presente

Las alocuciones sobre las obras en la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña y, luego, en el Castillo de los Tres Reyes de El Morro presentaban a un hombre enamorado de la historia y de cada pedazo de tierra de esta isla insurrecta.

Hasta el centro del país llegó embestido de cubanía para brindar sus consejos oportunos sobre la conservación dos villas fundacionales: Trinidad y Sancti Spíritus.

Hoy, día de inmenso dolor, de noticia triste, de la muerte de Eusebio Leal, los espirituanos agradecemos que su impronta descanse en nuestras edificaciones de más de cinco siglos de existencia

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