Por Teyuné Díaz Díaz

La Habana, 4 dic (Prensa Latina) Desde hace varios años el débil crecimiento económico de América Latina y el Caribe lastra un mercado laboral marcado por la incertidumbre y el aumento sostenido del desempleo, pero la Covid-19 empeoró visiblemente su situación.

 

De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) el panorama laboral del área en enero de 2020 no era positivo y desde ese entonces se pronosticaba un incremento de la desocupación, ubicaba al cierre de 2019 en 8,1 por ciento.

Es decir, más de 25 millones de personas buscaban trabajo activamente al concluir el año anterior.

En aquel momento, la OIT proyectó que en 2020 la tasa del desempleo podría subir hasta 8,4 por ciento, pero esa estimación no contemplaba los efectos adversos de la Covid-19, ni se avizoraba el terrible impacto que tendría en el mundo.

La pandemia llega a América Latina en el peor de los escenarios posibles, desde mediados de 2018 la desaceleración económica fue tan fuerte que afectó tanto la estructura, como la calidad del trabajo.

Ello se unió a los permanentes reclamos por el acceso a empleos dignos, a salarios justos, a inclusión y protección social, y además, los derechos laborales.

Pero la situación laboral empeoró.

Un reciente informe de la Comisión Económica de América Latina y el Caribe (Cepal) de conjunto con la OIT revela que solo en el segundo trimestre de este año unas 47 millones de personas perdieron su empleo.

Agrega el texto que actualmente la región experimenta la mayor contracción en 100 años con fuertes costos económicos laborales y sociales, cuyas perspectivas de recuperación son a largo plazo.

Según el análisis la recuperación del empleo será lenta, solo si la tasa de crecimiento se mantuviera en el tres por ciento se alcanzaría en 2023 los niveles prepandémicos que ya estaban bastante deprimidos.

Lo cierto es que en la última década el crecimiento económico de la región ronda el 1,8 por ciento, algo distante del tres por ciento requerido, y solo en 2025 se alcanzaría el Producto Interno Bruto de 2019.

Ante ese panorama, los organismos internacionales reclaman la aplicación de políticas macroactivas y sectoriales que promuevan el desarrollo sostenible con empleo.

Es en ese contexto que la Covid-19 puso al descubierto la fragilidad del mercado laboral en Latinoamérica, donde los mayores impactados son las mujeres, los trabajadores informales, sectores relacionados con el comercio, manufactura, construcción y servicios.

mem/acl/tdd

No hay comentarios