La principal premisa, también legado del Comandante en Jefe, es no mentir jamás ni violar principios éticos
La principal premisa, también legado del Comandante en Jefe, es no mentir jamás ni violar principios éticos Foto: Granma

El 8vo. Congreso del Partido sigue estremeciendo a la sociedad cubana, como confirmación de que la magna cita de los comunistas no terminó con el discurso de clausura pronunciado por el Primer Secretario y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, sino que vive otra etapa.

Tanto en los centros de trabajo como en los barrios, o en cualquier otro espacio cotidiano, los cubanos intercambian opiniones sobre las intervenciones más significativas y los documentos aprobados.

Luego de cuatro jornadas memorables, en un momento crucial para la Patria, el 8vo. Congreso continúa en la calle y en cada sitio donde late esta obra gigantesca que es la Revolución. Ese es su mayor acierto, así como la certeza de que vale la pena defender el socialismo, por ser la respuesta a la necesidad de un mundo más justo, equitativo e inclusivo, tal cual lo definiera el propio Díaz-Canel.

Del evento, varios conceptos permanecerán, por largo tiempo, latentes en el reclamo por concretarlos rápido en el orden práctico, a fin de profundizar y acelerar la construcción del socialismo. Tales pautas trascendieron, esencialmente, del Informe Central, presentado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, y del discurso de clausura del actual Primer Secretario del Partido.

[Descargue aquí el informe íntegro en PDF

La verdad

«La principal premisa, también legado del Comandante en Jefe, es no mentir jamás ni violar principios éticos. En esos valores descansa la sólida autoridad del Partido, cuya militancia estará convocada siempre a decir y evaluar la verdad por dura que sea o parezca».

«En ese principio hemos sido educados los cuadros de la Revolución. Y todos los militantes estamos convocados permanentemente a empuñar la verdad como primer arma de combate».

La unidad

«El Partido Comunista de Cuba, que nunca ha sido un partido electoral, no nació de la fractura. Nació de la unidad de todas las fuerzas políticas con ideales profundamente humanistas que se habían fogueado en la lucha por cambiar a un país desigual e injusto, dependiente de una potencia extranjera y bajo el yugo de una tiranía militar sangrienta».

«La unidad tiene que prevalecer, sin olvidar jamás que hay que ver el bosque y también los árboles. El colectivo y las individualidades no son lo mismo, aunque unidos se perciban así. Preservar la legitimidad necesaria para que el proyecto siga avanzando, parte del conocimiento profundo de sus singularidades».

La democracia

«La unidad de la inmensa mayoría de los cubanos en torno al Partido y la obra e ideales de la Revolución ha sido nuestra arma estratégica fundamental para enfrentar con éxito todo tipo de amenazas y agresiones. Por eso esta unidad debe cuidarse con celo y jamás aceptar la división entre revolucionarios bajo falsos pretextos de mayor democracia, pues ese sería el primer paso para destruir desde adentro la propia Revolución, el socialismo y por consiguiente la independencia nacional y volver a caer bajo el dominio del imperialismo norteamericano».

«Por el carácter de Partido único, el nuestro tendrá siempre el desafío de ser cada vez más democrático, más atractivo, más cercano al pueblo en su conjunto y no solo en su entorno inmediato».

«El éxito de esos propósitos depende de nuestra capacidad para dialogar con la población, entusiasmar e implicar a toda la ciudadanía y reconstruir valores que le den mayor sentido y trascendencia al compromiso social. Conscientes de que la democracia es más socialista en la medida en que es más participativa, nos corresponde estimular la participación popular, creando espacios y procedimientos para atender, evaluar y aplicar las demandas y propuestas que la hagan efectiva».

La participación

«Ahora bien, si tenemos un solo partido debemos promover, en su funcionamiento, y en general en nuestra sociedad, la más amplia democracia y un permanente intercambio sincero y profundo de opiniones, no siempre coincidentes, estrechar el vínculo con la masa trabajadora y la población y asegurar la participación creciente de los ciudadanos en las decisiones fundamentales».

«El Partido ratifica que no nos conformamos con mantener las potenciales fuerzas con que cuenta el país a ras de la sobrevivencia. Por el contrario, aspiramos a resistir creativamente, sin renunciar a nuestros proyectos de desarrollo, perfeccionándolos, actualizando sus conceptos, modernizando las formas de hacer y participar».

Los valores

«Es nuestra obligación ser abanderados de la pelea contra la corrupción, los modos deshonestos de actuar, el abuso de poder, el favoritismo y la doble moral».

«Que nuestro comportamiento en el trabajo, ante la sociedad, la familia y el círculo de amistades sea coherente con los valores que defendemos».

«Desde esa práctica partidista debemos proponernos avanzar en el ordenamiento, la recuperación, la ponderación y el fortalecimiento de los valores éticos y morales que nos han traído hasta aquí, golpeados indudablemente, en las últimas décadas, por las adversidades y las sucesivas y difíciles circunstancias».

El trabajo

«No han dejado de estar presentes problemas estructurales del modelo económico que no proporciona suficientes incentivos para el trabajo y la innovación».

«La Tarea Ordenamiento (…) permitirá, según su nombre lo indica, ordenar y transparentar el desempeño de los diferentes actores del escenario económico e incentivar el amor por el trabajo como medio y sentido de la vida de los ciudadanos.

«Hay que borrar la dañina noción, surgida al amparo del paternalismo e igualitarismo, de que Cuba es el único país donde se puede vivir sin trabajar. El nivel de vida y de consumo de los cubanos deberá estar determinado por los ingresos legales que perciben y no por subsidios excesivos y gratuidades indebidas».

El aprendizaje

«El aprendizaje en los campos de la política y la ideología concierne a todas las fuerzas que participan en un proceso. Lo imperdonable no es haber cometido errores en los años precedentes o ahora mismo, lo imperdonable sería no corregirlos».

«En una Revolución auténtica la victoria es el aprendizaje. No marchamos sobre una ruta probada. Estamos desafiados a innovar constantemente, cambiando todo lo que deba ser cambiado, sin renunciar a nuestros más firmes principios. Sin apartarnos jamás del concepto Revolución que nos legó el líder invicto de esta proeza, pero libres de ataduras rígidas y conscientes de los posibles equívocos que entraña hacer camino al andar».

El socialismo

«Es la posibilidad real de diseñar con inteligencia y sensibilidad un espacio donde caben todos, y no solo los que tienen los recursos. Apunta como ningún otro sistema a concretar el afán martiano de conquistar toda la justicia».

«La Revolución ha dado sentido a términos que no debemos abandonar en nuestra voluntad de enfrentar y transformar el contexto: defendamos la prestancia, el prestigio, la dicha, la decencia, los derechos, la eficiencia, la calidad, la cultura del detalle, la belleza, la virtud, la honra, la dignidad y la verdad en todo lo que nos proponemos y hacemos».

«El Partido Comunista de Cuba continuará en el reconocimiento y defensa de nuestras esencias: la

independencia, la soberanía, la democracia socialista, la paz, la eficiencia económica, la seguridad y las conquistas de justicia social: ¡el Socialismo!».

La ejemplaridad

«La autoridad moral del partido único que garantiza y representa la unidad de la nación, emana precisamente de la ejemplaridad en el cumplimiento del deber y de los postulados constitucionales, así como elevadas cualidades éticas, políticas e ideológicas, en estrecho vínculo con las masas».

«Recae en el Partido, como organización que agrupa la vanguardia revolucionaria, la honrosa misión de ser el digno heredero de la confianza depositada por el pueblo en el líder fundador de la Revolución, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz».

«Un elemento indispensable para sostener esa unidad que se forja desde el Partido, es la ejemplaridad de la militancia, lo que exige de cada militante una actitud pública que, desde la capacidad, la entrega, los resultados, despierte admiración y respeto en un pueblo con aguda percepción, capaz de reconocer a distancia el falso compromiso y la doble moral».

«Lo más revolucionario dentro de la Revolución es y debe ser siempre el Partido, así como el Partido debe ser la fuerza que revoluciona a la Revolución».

La juventud

«La continuidad generacional es parte fundamental de esa unidad. Es preciso hablar y compartir realizaciones con nuestros jóvenes como las más importantes personas que son; distinguirlos como gestores de las transformaciones en marcha. En ellos está la fuerza, la disposición y decisión, la sinceridad para cualquier emprendimiento o aporte revolucionario que la situación demande. En el clímax de la pandemia lo han demostrado con arrojo y responsabilidad».

No hay comentarios