El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, lo volvió a hacer y encabezó la víspera una caravana de motos en Río de Janeiro sin utilizar cubrebocas, justo en el momento en los cuales repuntan los casos de Covid-19 y los especialistas sanitarios alertan de una nueva ola epidémica.

El mandatario recorrió durante más de una hora algunos de los puntos más emblemáticos de la ciudad de Río de Janeiro, la cual fue considerada como una manifestación de apoyo en momentos en los que la popularidad del Gobierno se encuentra en sus niveles más bajos, de acuerdo a encuestas.

En el medio del trayecto, Bolsonaro, sin máscara, paró su motocicleta en medio de una carretera para hacerse fotos y saludar a sus seguidores, lo cual provocó una aglomeración de cientos de personas.

El presidente brasileño partió del Parque Olímpico de Barra de Tijuca y recorrió las orillas de las famosas playas de Ipanema y Copacabana, dos de los principales puntos turísticos de la ciudad y donde fue recibido por algunos simpatizantes al grito de “mito”, un sobrenombre que le han dado sus seguidores.

Según la Alcaldía de Río de Janeiro se calcula entre 10.000 y 15.000 el total de personas participaron del evento, para el cual fueron accionados 1.000 policías con el “fin de garantizar el orden y seguridad de la población durante el acto”.

Bolsonaro ha destacado como uno de los líderes más negacionistas sobre la gravedad del virus causante de la Covid-19 y ya había liderado una concentración motociclística similar hace dos semanas en Brasilia, en medio de una nueva ola de la pandemia del virus, el cual deja una media diaria de 1.900 muertos en el gigante suramericano.

El país vuelve a registrar un aumento de infecciones tras el fin de las restricciones impuestas por gobernadores y alcaldes para controlar la curva epidemiológica, a lo cual se suma el lento proceso de vacunación registrado en el país, con tan solo el 20 por ciento de la población inmunizada con las dos dosis, y la identificación de la variante identificada en India en el estado de Maranhão, en el nordeste.

Un decreto en vigor del Gobierno de Río de Janeiro prevé el uso obligatorio de tapabocas en cualquier ambiente público y un distanciamiento social mínimo de 1,5 metros, determinaciones que fueron irrespetadas por muchos de los presentes. De igual manera, se mantienen prohibidos los eventos en áreas públicas hasta el 31 de mayo.

Por otra parte, el vicepresidente brasileño, Hamilton Mourao, dijo este lunes que el general Eduardo Pazuello, exministro de Salud, puede ser “castigado” por el Ejército por haber asistido a un acto político promovido por el presidente Jair Bolsonaro.

“Es una cuestión interna del Ejército”, pero “es probable que sea castigado” pues el reglamento interno de las Fuerzas Armadas veta la participación de militares en actos explícitamente políticos, dijo el vicepresidente Mourao, quien es general de la reserva.

Pazuello, ministro de Salud entre mayo de 2020 y marzo pasado y cuya gestión de la pandemia de coronavirus es investigada por la Justicia por sospechas de irregularidades, participó este domingo en Río de Janeiro en una caravana de cientos de motos encabezada por Bolsonaro.

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