La respuesta ronda por tantas mentes y a toda hora. Es que, hasta los más pequeños, incluso los que entienden el panorama por arribita, ansían jugar con sus amigos, regresar a sus escuelas con sus compañeros y maestros, trabajares de sectores deprimidos aspiran volver a una normalidad en un futuro cercano, y qué podremos decir de los científicos, médicos, enfermeros y todo el personal que lleva más de un año involucrado de a lleno en la lucha contra esta pandemia.

Una fatiga psicológica y física se esparce por donde se propaga el SARS-CoV-2. Las vacunas parecen ser el arma secreta, aunque está demostrado la efectividad del uso del nasobuco, la limpieza con soluciones cloradas, y el distanciamiento físico y social, sin embargo, la inmunización garantizará una mayor protección a medida que la población mundial se vaya vacunando, siempre y cuando se cierren brechas de desigualdad, y nuevas variantes no rompan las ecuaciones.

Si algunos pensaron que, en tres, cinco y hasta diez años este nuevo coronavirus iba a ser material de los libros de historia y nos libraríamos de él para siempre, el futuro no parece estar narrado de esa forma. Expertos de la universidad estadounidense de Utah recientemente revelaron la imposibilidad de decir un adiós rotundo a este virus. Estos afirman que eventualmente la Covid-19 mutará hacia una molestia estacional.

Publicado en la revista online ScienceDaily, dedicada a la emisión de artículos relevantes sobre ciencia, salud, medio ambiente y tecnología, el estudio, basado en modelos matemáticos sobre cómo puede llegar a cambiar la inmunidad de las personas con el tiempo, prevé un futuro para los próxima diez años, donde el nuevo coronavirus responsable de la COVID-19, podría llegar a convertirse en poco más que una molestia, originando toses y resfriados comunes.

Si bien esta fututa realidad no se ha comprobado del todo, Fred Adler, PhD, profesor de matemáticas y ciencias biológicas en Utah, pronostica que, “durante la próxima década, la gravedad del COVID-19 puede disminuir a medida que las poblaciones desarrollen inmunidad de forma colectiva”. Adler recordó que hoy día circulan en la población humana otros coronavirus estacionales, considerados más benignos que el actual SARS-CoV-2, que provoca tantos decesos.

De acuerdo con ScienceDaily, “alguna evidencia indica que uno de estos parientes causantes del resfriado pudo haber sido alguna vez grave”, por lo que existe una probabilidad de que la gravedad de esta pandemia pueda ir disminuyendo con el tiempo. Se cree que, en la medida que los adultos se vuelvan parcialmente inmunes tras un contagio previo o vacunación, las infecciones graves puedan casi que desaparecer en la próxima década.

Pero, ¿qué sucederá con los niños? Según estudiaron estos especialistas de la Universidad de Utah, los más pequeños serán quienes estén expuestos por vez primera al nuevo coronavirus y por suerte, como ha ocurrido hasta ahora, serán los menos propensos a desarrollar síntomas graves de la enfermedad. Parece ser que, “las infecciones leves ganarán, siempre que entren a nuestro sistema inmunológico para luchar contra las infecciones graves”, resaltaron.

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