Desde hace casi tres años, el 7 de junio se ha convertido oficialmente en una fecha para crear conciencia a todos los niveles y promover la adopción de medidas en pro de la inocuidad de los alimentos, teniendo en cuenta que la carga mundial de enfermedades de transmisión alimentaria es considerable y afecta a personas de todas las edades.

Conocedora de lo urgente de la situación, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) aprobó, el 20 de diciembre de 2018, la Resolución 73/250 «Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos», reseña un artículo publicado hoy en el sitio web del Ministerio de Agricultura.

Se trata de un tema de vital importancia, de alcance global, pues no existe seguridad alimentaria sin inocuidad de los alimentos y, en un mundo en el que la cadena de suministros se ha vuelto más compleja, cualquier incidente adverso relativo puede tener efectos negativos en la Salud pública, el comercio y la economía mundial.

En tal sentido, Cuba dispone del Decreto-Ley 09/2020 «Inocuidad Alimentaria», una disposición que tiene como objetivo establecer regulaciones y principios que garanticen alimentos inocuos y nutritivos, así como un desarrollo competitivo y responsable de las entidades involucradas.

Según ha precisado a la prensa Jorge Félix Medina Pérez, secretario del Comité Nacional del Codex Alimentarius y especialista superior en Normalización de la Oficina Nacional de Normalización, la inocuidad alimentaria se sustenta en determinados principios, entre los cuales destaca el derecho que tienen los consumidores a alimentos inocuos, saludables y nutritivos.

De ahí, destacó que se haya establecido que solo pueden ser producidos, importados, exportados o comercializados en Cuba aquellos alimentos que cumplan las reglas y normas de protección de la salud.

Por otra parte, señaló, el Decreto-Ley, su reglamento y legislación complementaria, son de carácter obligatorio tanto para el sistema empresarial, entidades presupuestadas y el sector no estatal. Es decir, dispone la transversalidad obligatoria para todos los actores, que participan en esa cadena alimentaria, desde la producción industrial, embalaje, transportación, almacenamiento y comercialización, hasta llegar al consumidor, concluyó.

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