El Primer Secretario del Comité Central Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República mostró su admiración por Antonio Maceo y Ernesto Che Guevara, dos notables hombres para la historia cubana y de Latinoamérica.

«Unidos por Cuba, la intransigencia y la historia», destacó en su cuenta de Twitter.  «Nuestro homenaje hoy y siempre a dos grandes de Nuestra América, nacidos el mismo día, en países y siglos diferentes».

Quiso la historia que coincidieran en un mismo día y mes, pero años diferentes, esos dos patriotas de pensamiento y acción, unidos también por sus ansias de libertad y justicia para Cuba.

Historiadores y poetas han escrito de cada uno de ellos muchos libros y muchos quedan aún por escribir debido a la vigencia de sus ideas y por la inspiración al patriotismo universal, como bien definió José Martí cuando expresó que Patria es Humanidad.

De Maceo, dijo Martí, «tenía tanta fuerza en el brazo como en la mente». Sobre el propio Titán de Bronce, afirmó Fidel en la inauguración del Complejo de la Salud Ernesto Che Guevara, en la Provincia de Las Tunas, 14 de Junio de 1980:

« […] Maceo tan valiente, tan puro, tan leal, tan disciplinado, tan agradecido, recordaría junto a nosotros, con la misma gratitud que nosotros, el gesto de este hijo del pueblo argentino que se unió a nosotros, arriesgó muchas veces su vida junto a nosotros y dio su vida por la causa de la liberación de este continente; con la misma admiración y respeto, cariño y agradecimiento […].

« Maceo es nuestro, continuaremos honrando su gloria y su memoria de mil formas diferentes; su gloria y su memoria continuaremos honrándolas en el trabajo, en las luchas, en el cumplimiento de nuestros deberes internacionalistas y fundamentalmente con nuestro patriotismo […]».

Igual que Maceo, el Che murió combatiendo, herido, sin balas, y con su pistola dañada en el combate, lo que le impidió evitar caer en manos del enemigo, es asesinado por órdenes de la Agencia Central de Inteligencia norteamericana el 9 de octubre de 1967, al día siguiente de su captura, cuando tenía 39 años.

Para Fidel, el Che era un insuperable soldado, un insuperable jefe. «Che era, desde el punto militar, un hombre extraordinariamente capaz, extraordinariamente valeroso, extraordinariamente agresivo. Si como guerrillero tenía un talón de Aquiles, ese talón de Aquiles era su excesiva agresividad, era su absoluto desprecio al peligro.

«Si queremos un modelo de hombre, un modelo de hombre que no pertenece a este tiempo, un modelo de hombre que pertenece al futuro, ¡de corazón digo que ese modelo sin una sola mancha en su conducta, sin una sola mancha en su actitud, sin una sola mancha en su actuación, ese modelo es el Che! Si queremos expresar cómo deseamos que sean nuestros hijos, debemos decir con todo el corazón de vehementes revolucionarios: ¡Queremos que sean como el Che! ».

Dijo también alguna vez que veía al Che «como un gigante moral que crece cada día, cuya imagen, cuya fuerza, cuya influencia se han multiplicado por toda la tierra».

Ambos hombres son paradigmas del pueblo revolucionario cubano, más allá de las coincidencias históricas de su día de nacimiento.

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