La nueva política de Estados Unidos hacia Cuba queda en suspenso mientras el presidente Joe Biden se ocupa de problemas mayores, aseguró hoy un análisis que publicó el diario The Washington Post.

Suscrito por Karen DeYoung, el artículo plantea que a cinco meses de su administración, la promesa de campaña del presidente de ‘volver’ a la política de compromiso con Cuba de Obama(Barack) sigue sin cumplirse, alojada en un archivo de baja prioridad en algún lugar entre ‘demasiado difícil’ y ‘no vale la pena’.

DeYoung, una laureada periodista estadounidense, cita a un funcionario de la administración Biden según el cual ‘2021 no es 2015’. ‘Tenemos un mundo entero y una región en desorden’, dijo la fuente, hablando bajo la condición de anonimato para discutir las deliberaciones internas.

‘Estamos combatiendo una pandemia y lidiando con una ruptura de la democracia en toda una serie de países. Ese es el entorno en el que nos encontramos. Cuando se trata de Cuba, haremos lo que sea en interés de la seguridad nacional de Estados Unidos’, apuntó el funcionario.

La analista llama la atención sobre la influencia en las relaciones con La Habana del senador Robert Menéndez (D), presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, quien está firmemente en contra de reabrir la puerta a Cuba.

La periodista en sus valoraciones señala que Biden prometió rápidamente consultas con el Congreso y una revisión a gran escala de la política estadounidense hacia La isla, algo que está en marcha pero sin definiciones.

Poco cambió desde entonces, y hubo poca revisión. ‘No necesitamos necesariamente todo un proceso interagencial’, dijo el alto funcionario. ‘Sabemos lo que se hizo bajo Obama, y sabemos lo que se hizo bajo Trump’, y pocos o ningún movimiento positivo vino de la propia Cuba, apuntó la fuente.

Con respecto a la inclusión de la isla en la lista ‘por no cooperar con los esfuerzos antiterroristas de Estados Unidos’, la fuente dijo que ‘no hay una creencia generalizada dentro de la administración de que Cuba esté involucrada en el terrorismo global, pero ‘¿por qué jugar la carta con eso?’, señaló.

Es probable, puntualizó, que cualquier cambio en la política sea ‘escudriñado y criticado’, y se ve poca ventaja en hacerlo de forma fragmentada, acentuó.

Con la mirada puesta en las elecciones de mitad de período del próximo año y anticipando el contragolpe político, apuntó el alto funcionario, la administración está contemplando cómo proceder.

Es probable que el levantamiento de las restricciones a las remesas, los viajes y la tramitación de visados en La Habana sea lo primero en la lista, pero no hay un calendario, adelantó.

Pero en medio de nuevas rondas de investigación, ‘tenemos que asegurarnos de que lo hacemos bien’, dijo la fuente citada por DeYoung.

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