Antes de que la fatídica campaña «SOS Matanzas» comenzara a ganar espacio en las redes, allí, en la ciudad real, epicentro de la COVID-19 en Cuba, la solidaridad comenzó a acrecentarse y todavía perdura, aunque la «etiqueta de auxilio», made in USA casi se haya desdibujado.

La frase «Matanzas no está sola», que aplica también para cada rincón de este país precisado de ayuda, se tradujo en apoyo del Partido y el Gobierno, desde la máxima dirección; se convirtió en brigadas de profesionales, en recursos, de los pocos que tenemos, y en múltiples iniciativas, tanto del sector estatal como del privado, en pos de contribuir a «multiplicar los panes y los peces».

Respecto a la activa participación, específicamente de los trabajadores por cuenta propia en la lucha contra la COVID-19, llamó la atención este lunes, desde su perfil en Twitter, el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

En Matanzas, «los privados han puesto a disposición autos y hostales. ¡Somos un solo pueblo! A la solidaridad ponle corazón», dijo el mandatario, luego de compartir una historia similar, acontecida en Villa Clara.

Según el tuit, en esta última provincia, trabajadores por cuenta propia se unieron este domingo para que «los 50 pequeños, positivos a la COVID-19, ingresados en el hospital de campaña de la Universidad de Ciencias Médicas, pasaran un día de los niños lo más agradable posible».

De estos gestos, comunes entre los cubanos, también se han hecho eco las redes sociales, aunque algunos solo pretendan emplearlas como escenario de odio.

No han sido pocos, sin embargo, los mensajes desde varias provincias, sobre todo de trabajadores del sector privado, al estilo de: «este es mi carro y lo pongo a disposición de quien lo necesite en Matanzas, totalmente gratis» o «ya completé mi esquema de vacunación y no tengo miedo a estar en zona roja, o a transportar lo que haga falta».

«¡Vamos a ponerle corazón a la obra común, un corazón del tamaño de nuestras dificultades!», convidó hace pocos días Díaz-Canel, durante el discurso pronunciado en el acto de reafirmación revolucionaria, en la capitalina explanada de La Piragua.

Justamente, historias de esta naturaleza vuelven tangible ese llamado, que no es otro que el de la defensa del país, de la vida, juntando todas las manos.

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