Ráfagas de opiniones han provocado los 60 disparos con el Rifle de Aire a 10 metros en Tokio, de la estelar tiradora Eglis de la Cruz. En esa prueba la espirituana finalizó en el lugar 37 entre 50 competidoras, por lo que no llegó a la final de ocho.

A priori, pudiera pensarse que ese resultado es un fiasco para  quien es la reina absoluta del medallero individual en su deporte en Juegos Centroamericanos y del Caribe (9-4-2) y Juegos Panamericanos (4-5-0), y única fusileras en esta cita con cinco presencias olímpicas.

Sin embargo, la multimedallista internacional no presenta una puntería tan afinada en esta modalidad, en la que implantó el récord nacional el 26 de mayo del 2019, durante la Copa del Mundo de Múnich (627.9), donde a pesar de ese registro terminó decimosexta.

En el Campo de Tiro de Asaka la marca de ahora fue de 620.5 unidades, y series de 104.5, 102.4, 103.2, 103.6, 103.8 y 103.0, que la distanciaron a 11.2 puntos de Heemon Park (631.7), quién cerró la lista de finalistas.

Lo anterior evidencia que ni igualando la mejor marca personal, Eglis hubiera entrado en la porfía de medallas. Incluso, la rumana Laura-Georgeta Ilie concluyó con 628.0 y tampoco llegó a la ronda cumbre, pues esa tirada apenas le valió para ser novena.

Estos datos ratifican que los sueños de disputar las preseas se antojaban de quimera, para quién si tuvo en esa jornada el mérito histórico de igualar con la judoca Driulis González como las deportistas cubanas con más presencia en Juegos Olímpicos.

A lo dicho hay que agregar que en la prueba del Rifle de Aire a 10 metros la espirituana llegó tras 23 meses sin competencias oficiales, lo cuál es un lastre para cualquier atleta de alto rendimiento que enfrente un certamen de la magnitud de una olimpiada.

Con semejante desventaja y apostando por una altísima maestría deportiva, Eglis volverá a apretar el gatillo en Tokio el 31 de julio en la especialidad del Rifle 3 posiciones a 50 metros, en la que ostenta el bronce en los Juegos de Beijing-2008.

 

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