Los casos de Covid 19 en la provincia y el país están en sus máximos históricos. Mientras en buena parte de los países más desarrollados del hemisferio norte la pandemia está encontrando una disminución, estas últimas semanas ha sido el momento que ha llegado un auge en Cuba, incluso con casos percápita diarios que superan las cifras de países típicamente en la cuerda floja del covid durante estos meses.

Y es que este mortal virus respiratorio nos plantea desafíos propios de su naturaleza de transmisión. Muchas personas son asintomáticas, lo propagan sin ser su intención. Otras poseen síntomas y pueden ser captadas en la pesquisa, mientras a los contactos de casos confirmados se les realiza prueba PCR y pueden ser identificados.

Así, mientras más casos, más contactos, y mientras más contactos más pruebas, una parte de ellas positivas, y así en una espiral de aumento que es un verdadero juego macabro.

Ante este escenario. ¿Qué podríamos hacer distinto en el ámbito familiar y laboral, que tenga algún tipo de efecto en la transmisión de la pandemia? Poco a poco las medidas orientadas en las diferentes etapas han ido restringiendo el movimiento público de personas, eso constituye puntos a nuestro favor, pero aún cada persona, ciertamente puede hacer más.

¿Hemos hecho todo por eliminar el contacto físico innecesario? Tocarnos con el puño, darnos la mano, hablar con los cuerpos muy cerca, son peligrosas formas de contagio.

En la vida institucional cubana reunirse excesivamente ha sido una práctica habitual durante decenas de años, continuó durante la pandemia sin muchas disminuciones, y ahora en Sancti Spíritus recién es un asunto que nos hemos replanteado con la aplicación de medidas más fuertes en la transmisión comunitaria.

En los hogares, en especial en los casos de reclusión allí de contactos de casos confirmados ¿estamos colocándonos la mascarilla la mayor parte del tiempo?

Cambiando el dial, tomando que seamos una familia supuestamente sana, ¿Hemos dejado todos de abrazar, saludar físicamente a nuestros padres, abuelos, incluso hijos?

Es difícil hacerlo durante más de un año, dificilísimo, pero no sería la primera vez que mediante estas acciones naturales del ser humano, un enfermo de Covid 19, que no sabe que porta la enfermedad, termina contagiando a parte de su familia o amigos.

Besar a nuestros familiares, abrazarlos, saludar efusivamente a nuestros amigos y compañeros de trabajo. Todos queremos, todos anhelamos volver a hacerlo. Pero recordemos, también todos tenemos familia, niños, ancianos que queremos que vivan un poco más, y quizás en esas pequeñas acciones, esté la vida jugándose a escondidas.

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