«No importa el rival, solo la decisión de llevar para Cuba el título que tanto esperamos mi pueblo y yo. Para eso, el que cuenta es el que tiene la misión de hacerlo, y ese es Mijaín López. «Lo importante es la preparación y demostrar quién es el campeón, ese soy yo», así, decidido, y con una fe tan grande y musculosa como la de su anatomía, le dijo el gigante de Herradura, el tricampeón olímpico y cinco veces del mundo, a los periodistas cuando bajo del colchón, una vez más, victorioso ante la mole turca que es Riza Kayaalp.

«Fue un combate que trabajé en el orden táctico y en el cual presioné más en el primer parcial, porque lo noté flojo, es decir sin la fuerza que yo esperaba. Sin embargo, no deja de ser siempre un rival a considerar, pero hasta que yo esté aquí, él no gana. Sí, lo besé en la cabeza, pues yo soy quien juzga», afirmó con severidad.

Comentó que buscó tener la iniciativa, exigirlo, pues «debía evitar que me pusiera pasivo». Ante ese rigor, el turco fue quien cayó en ese estado y eso decidió el duelo.

Analizó con la prensa que cada combate tiene sus características, pero que no difieren en cuanto a responsabilidad, por eso uno no es más fácil o más difícil que el otro, depende mucho de cómo se llegue. El de Río de Janeiro-2016 se fue de un solo lado, el de Londres-2012 no fue tan retador, y en este tampoco él tuvo oportunidades.

El hombre más seguido aquí por adversarios, árbitros, entrenadores, voluntarios, prensa, por todos, quiso agradecer a la Federación Búlgara de Lucha por la oportunidad de terminar en esa nación su preparación y poder llegar apto para la hazaña.

—¿Entonces este 2 de agosto tendremos la cuarta dorada de Mijaín López?

—Mañana (hoy) estaremos poniéndole el corazón a esa medalla

En Río de Janeiro-2016 una de sus primeras palabras al coronarse como tricampeón olímpico fueron: «cumplí con ese grande que fue y es Teófilo Stevenson».

Este lunes 2 de agosto, se cumplen 41 años de que el mejor boxeador cubano de la historia lograra, en Moscú-1980, esa tercera diadema al hilo. Es también uno de los días que más premios áureos ha conseguido Cuba en estas citas, pues solo en aquella lid moscovita, los pugilistas aportaron seis, y aquí la Mayor de las Antillas estará poniéndole todo el corazón a su invencible gladiador; a Yaime Pérez para que ponga el disco en órbita medallista; a Juan Miguel Echevarría, en pos de que vuele hacia el firmamento, y a Luis Orta, quien, en el mismo colchón que Mijaín, busca entrar en la historia con su primer lauro dorado.

«Fue una gran jornada, fui creciendo técnicamente y ejecutando la estrategia prevista en cada salida, sobre todo, frente al ruso campeón mundial de 2019, Serguei Emelin, con quien tuve remontar un 0-3. Al moldavo de la semifinal lo conocía de la liga alemana, sabía lo que podía o no hacerme. Fue una suerte luchar el mismo día que Mijaín, siempre me apoyó, parecía mi entrenador, como si él no tuviera esa inmensa responsabilidad consigo mismo. Lo sentí protegiéndome. Sí, tengo una niña de dos meses. Bianca, le estoy regalando a ella estas emociones, por lo tanto que me inspira», expresó Orta.

Este 2 de agosto puede ser un gran día y mañana también, no solo al decir del cantautor Joan Manuel Serrat, es que la delegación cubana, en el alba del día 3, pudiera estar entrando en puerto de premiaciones con la canoa doble de Fernando Dayán Jorge y Serguei Torres, y con los puños de Roniel Iglesias.

De lo que sucedía antes de la velada que nos espera, los dejo con los protagonistas: «En la clasificatoria logré un buen desplazamiento hacia el tanque, adecuada entrada a la tabla y me salió ese 8,50, mi mejor marca del año. La carrera de impulso no la hice al 100 %, busqué un ritmo que me diera 8,20 u 8,30, que es lo que me había propuesto. En la final sí voy a hacerlo al 100 %, así que esperen un buen resultado. No es bueno competir sin público, me gusta que la gente esté, que participe y disfrute. Pero no queda de otra, como siempre, voy a dar la pelea» (Juan Miguel Echevarría).

«En la clasificación estaba ansiosa y me generó algo de descoordinación, lo importante es que estoy entre las 12 primeras y lista para la final. Todas nos vimos por debajo, tal vez por la marca de clasificación, la más fuerte que he visto. En la disputa de las medallas eso cambiará». Yaimé Pérez, «Para la primera fase 290 puntos está un poco por debajo de lo que quería. Mañana (hoy) son 30 disparos más, hay que mejorar dos puestos (del ocho al seis) para entrar a la final. Estoy inconforme, pero feliz, porque represento a mi país por sexta vez en unos Juegos Olímpicos, y eso lo agradezco infinitamente, cualquiera sea el sacrificio», Leuris Pupo.

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