Espacio Promocional
provinciales

Agroecología, un bien real que multiplicado suma comida

Imagen de la noticia

“Hasta que no constituyamos una alianza real, franca y palpitante a diario con el suelo y todos los recursos que la naturaleza pone a nuestra disposición, ni la agroecología será una realidad vital multiplicada y la soberanía alimentaria a partir de la sostenibilidad de la producción agropecuaria en la situación puntual del país, constituiría un propósito bien distante a materializarse”.

La sentencia del campesino Nelson Ríos Companioni desde su finca La Espinita, ubicada a unos 300 metros del litoral costero de la comunidad de Júcaro, en la zona de amortización del Parque Nacional Caguanes, en el municipio espirituano de Yaguajay, lleva implícita el resultado del quehacer inteligente y las mejores maneras de hacer parir la tierra, alimentándola con la sabiduría heredada y el apego a la ciencia agrícola.

“Este escenario agropecuario, que ronda hoy las 30 hectáreas, era un saladero en el año 2017, cuando asumí la finca, donde solo se daban malos pastos inservibles, el suelo estaba agrietado, las partículas de sal se veían en la superficie, la salinidad era alta y revertir esta situación era prioridad para poder producir, puntualiza Nelson.

“Limpiar el cauce del río Guainabo, tupido a más no poder, para facilitar las corrientes hacia el mar y evitar que este penetrara rio arriba y salinizara más la geografía de la finca llevó tiempo, inteligencia y abrazar sugerencia de otros campesinos, y poco a poco las cosas cambiaban, abriéndose las puertas de la producción”, acota.

Refiere Nelson como comenzaron a usar el estiércol del ganado para abonar las áreas donde aparecieron sembrados de melón, maíz, calabaza, boniato, sorgo, maní, ajonjolí y a la par multiplicaron los frutales, con más coco, mango, naranja agria, entre otros, aprovechando bien todos los espacios, intercalando cultivos y con un laboreo mínimo del suelo, al que beneficiaron también con los residuos de cosecha.

“Los potreros fueron abrazando poco a poco los buenos pastos, las grietas del suelo desaparecían, en los linderos las cercas vivas con especies propias del ecosistema se robustecían, y hoy mostramos con orgullo el ébano carbonero, el sabicú, la bacona, palma jata, flamboyán azul, tamarindo, naranja agria, que muestran su adultez

“También la finca es capaz de reproducir la yana, el patabán, el mangle negro y el rojo y en medio de todo ese ajetreo agroecológico prestamos especial interés a nuestro encargo principal, la producción de leche y carne en nuestro rebaño de vacunos agrega”, agrega Ríos Companioni.

La sabiduría guajira abrazó el complemento de la ciencia, especialistas del Parque Nacional Caguanes interactúan sistemáticamente en La Espinita, convertido en un laboratorio para todo el que quiera aprender; el centro universitario Simón Bolívar, de Yaguajay se hizo presente y se consolidó una conspiración a favor de la naturaleza y el medio ambiente para viabilizar la producción de alimentos agrícolas, en lo que es hoy un escenario geográfico distintivo.

“El empeño de la familia y el acompañamiento de instituciones científicas y ambientales, posibilitan a La Espinita tener más de 130 especies de la flora, 12 de ellas autóctonas amenazadas, en peligro o riesgo de extinción de la zona, realidad convertida en un refugio seguro para las más de 90 especies de aves avistadas aquí, autóctonas y migratorias”, acota el campesino.

Lo escuchan su esposa Niurka Montesinos, la hija Laura y la nieta Vanesa, quienes forman un equipo de trabajo que lo mismo reproducen semillas de frutales y árboles para obtener posturas, pastorean el ganado y se deleitan haciendo exquisitos dulces criollos de frutas con guarapo del cañaveral que florece en la finca.

“La familia entendió desde un inicio la necesidad de cambiar la situación de La Espinita, aprendió a cómo hacer para lograrlo, pone cada día su empeño y disfruta cada logro - expone Niurka - y siempre haciendo más para mejorar la salud de la tierra y el entorno, y ente las últimas novedades, nuestra área de lumbricultura, que ya favorece a las plantaciones”.

Por ese espíritu de preservar el ecosistema, la finca ha recibido el apoyo de proyectos como el de Bases Ambientales para la Sostenibilidad Alimentaria Local (Basal), Un Enfoque paisajístico para conectar ecosistemas montañosos amenazados (Conectando Paisajes), Agroecosistemas Resilientes, Proyecto de Innovación Agropecuaria Local y el Programa de Apoyo al Fortalecimiento de Cadenas Agroalimentarias, entre otros.

Llegaron aquí por los resultados palpables, enfatiza Nelson, y nos han posibilitado consolidarnos, crecer y hacer más y mejores cosas, que han multiplicado los resultados de La Espinita, un lugar, al decir de Yitsy Suárez Valdés, directora de Investigaciones de Ecosistemas Montañosos del Centro de Servicios Ambientales de Sancti Spíritus, donde se demuestra que elevar la resiliencia ambiental del ecosistema y la sostenibilidad alimentaria son posibles.

Y ello tiene su base aquí, en la sabiduría campesina implícita en las prácticas agroecológicas, en la sumatoria de la ciencia y en ese sano empeño de apreciar y utilizar con inteligencia y dedicación los recursos que la naturaleza ofrece para producir y crear espacios geográficos como este, donde nacionales y foráneos, de varias generaciones, disfrutan y aprenden, concluyó la especialista.

Texto y fotos Oscar Alfonso Sosa