Presa Zaza, viva estampa de las escasas lluvias
La presa Zaza siempre es noticia, Desde aquel abrupto almacenamiento de agua en la primavera de 1972, con la obra en plena fase constructiva y que desató una operación de salvamento por fisuras en un segmento de la cortina, hasta el presente, puede suscribirse que pocos espirituanos se desentienden del panorama hídrico del mayor embalse de Cuba.
Por estos días, la Zaza trasciende a la palestra pública y, otra vez, la notoriedad tiene ribetes que alarman y preocupan: el bajo almacenamiento de agua, justo cuando el período húmedo está en fase final y, por calendario, concluye en octubre.
Los registros de la Empresa de Aprovechamiento Hidráulico de Sancti Spíritus reflejan que la presa retenía a inicios de septiembre 189 millones de metros cúbicos de agua, en tanto a la altura del día 14 había subido hasta los 235 millones, esta última ocupación equivalente al 26 por ciento de su capacidad de llenado.
Pero, la Zaza es hoy la viva estampa de las escasas lluvias en la amplia cuenca hidrográfica extendida entre Villa Clara y Sancti Spíritus. Siguiendo la pauta de los archivos de la prensa espirituana, puede acotarse que este bajo almacenamiento de agua está bien separado de los peores acumulados en la historia del embalse.
Según datos recopilados en la Dirección Provincial de Recursos Hidráulicos —publicados en la prensa—, el más bajo almacenamiento de la Zaza data de mayo de 1976, cuando el volumen descendió a poco más de 99 millones de metros cúbicos de agua.
Luego, en 1987 el acuatorio reportó un acumulado por encima de los 110 millones de metros cúbicos de agua —equivalente al 11 por ciento de las posibilidades de llenado—, un registro que se mantuvo durante 30 años como el segundo menor volumen de la presa, hasta que en mayo de 2017 se archivó similar almacenamiento.
Otros reportes que clasifican entre los descensos más notables de la Zaza, pertenecen a los años 2010 y 2015, cuando las mediciones en la cortina inscribieron, en ambas ocasiones, 130 millones de metros cúbicos de agua.
A inicios de septiembre de 2025, las noticias sobre el mayor embalse de Cuba giraban alrededor del mismo titular: “La Zaza muere de sed”. Entonces en el vaso de la presa solo se retenían unos 106 millones de metros cúbicos de agua, volumen que se situó como el segundo más bajo en el medio siglo de vida de la Zaza.
Con ese arrastre, el embalse llegó al periodo lluvioso del presente año utilizando su espacio por debajo del 15 por ciento. A la altura del quinto mes de esta etapa el panorama sigue adverso con el acumulado de 235 millones de metros cúbicos de agua.
De no mejorar el crítico estado del embalse, su mayor impacto pone entre signos de interrogación la campaña arrocera en Sur del Jíbaro, una infraestructura atada a las aguas de la Zaza; a la vez que mantiene en tensión la crianza y captura de peces
Redacción Centrovisión / Foto Vicente Brito