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Tras ocho años de reposo, el aliviadero Cayajaná archiva la segunda inactividad consecutiva más larga en lo que va de siglo

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Cuando se habla de la presa Zaza, la noticia madre siempre girará alrededor del volumen de agua almacenada; sin embargo, la realidad de este complejo hidráulico debe verse mucho más allá.

Hoy pocos recuerdan la última vez que el mayor embalse de Cuba se acercó, llegó o sobrepasó la capacidad de llenado según el régimen de prevención hidrológica fijado hace años —920 millones de metros cúbicos de agua—, y se hizo necesario evacuar las aguas excedentes.

La última vez que el aliviadero Cayajaná abrió las seis compuertas fue en el 2018; desde entonces los acumulados de la presa ni siquiera han coqueteado con la precaución, ni ha sido preciso calcular los escurrimientos que dan al traste con la operación de las compuertas mediante la cual los expertos procuran mantener un equilibrio entre las aguas que entran y las que salen del embalse.

Decir que el aliviadero Cayajaná lleva ocho años de reposo puede parecer intrascendente y considerase un dato solo de interés para los especialistas hidráulicos.

Detrás de esa larga pausa, hay un fiel reflejo del comportamiento de las lluvias en la cuenca del río Zaza, la segunda mayor del país con 2 413 km2, que incluye los municipios de Placetas y Remedios (Villa Clara) y Yaguajay, Cabaiguán, Fomento, Taguasco y Sancti Spíritus, en esta provincia.

Tampoco puede obviarse otro elemento: después de la tormenta subtropical Alberto en mayo de 2018 —más recordada por la caída del puente sobre el río Zaza en la localidad de Zaza del Medio, que por situar el acumulado de la presa en 1 174 millones de metros cúbicos de agua, el segundo volumen más alto de su historia—, Sancti Spíritus no ha sufrido ningún evento meteorológico de magnitud, de esos que repletan el embalse en pocos días.

Según los archivos de la prensa escrita provincial, la actual pausa del aliviadero Cayajaná representa la segunda inactividad consecutiva más larga en lo que va de siglo, únicamente superada por la década 2002-2012, período en que esa obra no reportó operación para expulsar las aguas que exceden el nivel de almacenamiento aprobado.

Hasta la primera semana de octubre, la presa Zaza rondaba los 280 millones de metros cúbicos de agua, el 30 por ciento de sus posibilidades de llenado, comportamiento que los especialistas consideran como una ligera recuperación si se le compara con los meses precedentes; aunque bien lejos de los volúmenes que en otros tiempos ha almacenado en esta época.

De ahí que no se apagan las alarmas ante el bajo almacenamiento de la Zaza, como quiera que transcurre el último mes del periódico lluvioso, No obstante, la temporada ciclónica se extiende hasta noviembre y los pronósticos de un evento El Niño fuerte alimentan las esperanzas de precipitaciones y aconsejan al aliviadero Cayajaná no dormirse en Los Laureles.

Redacción Centrovisión

Foto: Internet